domingo, 13 de junio de 2021

BONITO AL ESCABECHE DE CÍTRICOS

 

OS PRESENTAMOS UNA MANERA DIFERENTE DE PREPARAR EL BONITO, AL ESTILO DE LOS ESCABECHES PARA LA CAZA MENOR, QUEDA MUY FRESCO, JUGOSO Y DELICADO.



Ya publicamos en su dìa una receta similar para el conejo 

https://pescaygastronomia.blogspot.com/2019/02/que-es-escabechar-receta-de-conejo-de.html

INGREDIENTES (4 - 6 PERSONAS)

1 Naranja 1 lima o limón (zumo y piel  sin  lo blanco de los dos), cebolleta cortada en juliana y zanahoria en rodajas, 1 pimiento seco en tiras , 2 hojas de laurel, una pizca de cominos, 1 1/2 rodajas de bonito, aceite de oliva.

PREPARACIÓN

Cortar la rodaja en porciones, limpiarlos de pellejos y espinas, ponerles el punto de sal gruesa, planchearlos con un poco de aceite de oliva, 1 minuto por cada lado para que se doren sin que se pasen por dentro.



Sofreír las verduras y pieles de citricos con aceite de oliva, añadir el zumo de naranja y limón, cocer a fuego fuerte 5 minutos.




Verter el escabeche en caliente sobre las tajadas y cocinarlas a fuego suave un par de minutos más, dejar reposar unos 10 minutos.




Podemos comerlo templadito o dejarlo más tiempo en reposo y consumirlo frío.

 

martes, 1 de junio de 2021

LA RAYA: UNA CAPTURA OCASIONAL ¿COMO LA PODEMOS COCINAR?

 


Pescado no muy conocido ni apreciado, consumido sobre todo localmente en las zonas costeras. Suele ocurrir que no se sepa como cocinarlo o su aspecto haga que la rechacemos, aunque el rape, muy valorado, es mucho más feo. A muchos sorprende cuando se prueba por primera vez , por ser de gusto y textura delicada,  jugoso y fácil de comer al no tener espinas.


 La "raya de clavos" (Raja clavata)
puede superar el metro de ancho



Las rayas suelen capturarse de forma accidental por los pescadores de caña, ya sea practicando surfcasting o desde embarcación.

Habitan sobre fondos arenosos a cierta profundidad, aunque se acercan a playas o estuarios.

Es un pez poderoso y obstinado, muy difícil de despegar del fondo, de los que te saca metros de línea y hace trabajar el freno del carrete cuando decide moverse.

 


Habitualmente los solemos devolver al agua, ya que salvo ejemplares de buen tamaño no merece la pena llevarlos a casa. Solo se aprovechan las aletas. Dan bastante guerra para pelarlas, cosa que hay que hacer ayudados de un alicate para tirar del pellejo y un trapo para que no se escurra.

En las pescaderías no suelen encontrarse muy frecuente, y, en todo caso, ya las tienen cortadas y peladas. La aleta de raya presenta dos filetes de carne blanca separados por cartílagos, de los que se desprende fácilmente una vez cocinada.

TIPOS DE RAYA:

 Las rayas y demás peces de este tipo, están emparentadas con los tiburones por tener el esqueleto cartilaginoso. Las rayas  (Rajidae) propiamente dichas hay que diferenciarlas de las pastinacas ( Dasyatidae) y águilas marinas (Myliobatidae).


Aletas de " raya pintada" (Raja montagui)
recien traida por un pesquero.

Las primeras son un buen comestible y presentan una cola diferenciada mientras los segundos son incomestibles y poseen una cola en forma de látigo y armada con aguijones ponzoñosos.

En las costas de la península ibérica hay varias especies comestibles. pero no se les suele diferenciar. Todas tienen formas y colores pardo-grises muy parecidos por la parte dorsal y blanquecinos por la ventral. Hay que ser un ictiólogo experimentado en estos peces para diferenciarlas. 

 En el País Vasco a la raya comestible se le denomina “tramana”, y a la de aguijón, que se desprecia para su consumo, “bastanga”.

PREPARACIONES

La forma tradicional de prepararla al estilo gallego es cocida con una patata y aliñada con aceite y pimentón.

También es un pescado muy agradecido si lo preparamos guisado en caldeirada.  A la francesa, enharinada, frita en mantequilla y bien rociada de limón queda exquisita.

El recetario tradicional vasco no recoge una receta que sobresalga como original. Lo que sí es común es la forma de tratar el pescado en casi todas las preparaciones: primero marinada con ajo y zumo de limón, después cocida y terminada de hacer ya sea en salsa de tomate, encebollada, etc.



La carne de la raya, como la de los tiburones, puede tener un ligero olor a amoníaco, por eso lo de tenerla un tiempo macerando, hay que consumirla muy fresca. Una vez cocinada recuerda a una mezcla entre rape y rodaballo.

Nos basaremos en un par de recetas de la cocina vasca tradicional, para prepararla dando un toque personal. Para la raya, cualquiera que sea la preparación, tendremos en cuenta que necesita poco tiempo de cocinado.

RECETA RAYA GRATINADA  (4 raciones)

-2 aletas de raya peladas ( 1 kg aprox.)

-1 cebolleta, 3 dientes de ajo, perejil, 2-3 patatas, 1 limón.

-Sal gruesa, pimienta negra molida, aceite, mantequilla, agua y sidra


1-Cortar las 2 aletas cada una por la mitad y marinar con ajo y zumo de limón durante 1-2 horas.


2- Salpimentar las aletas de raya. Cocerlas en agua con sal y una hoja de laurel. Cuando empiece a calentarse el agua, meter el pescado y esperar a que empiece a espumar. Retirar la espuma y cuando rompa el hervor dejar 2 minutos. Escurrir y reservar.




3-Cortar las patatas en lonchas (no demasiado gruesas) y cocer en el agua de la raya durante 10 minutos.




4-Pochar la cebolla cortada en juliana fina con un poco de aceite. Cuando se dore, cubrirla con la patata cocida y añadir un chorretón de sidra. Poner los pedazos de raya encima.




5-Derretir con 4 cucharadas de aceite de oliva 50 gr de mantequilla y un buen puñado de perejil picado. Salsear homogéneamente con la mezcla la superficie del pescado y espolvorear con pan rallado.

6-Meter al horno precalentado a 225 grados unos 4-5 minutos o hasta que se doren los pedazos de raya.




Servir con las patatas como guarnición.

Para acompañar el plato lo haremos con una buena sidra, ya sea asturiana, vizcaína o guipuzcoana, pero natural.

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

ALUBIAS BLANCAS CON MEJILLONES

 

Espero que ésta sea la última publicación de la serie "RECETAS DEL CONFINAMIENTO". Siempre es un placer cocinar platos de cuchara, despacito y dedicando al guiso todos nuestros sentidos sin agobios de tiempo. Aunque lo hagamos para entretener en lo posible el tedio y aburrimiento al tener que estar encerrado en mi ciudad por decreto. Es muy posible que cuando recuperemos nuestros hábitos cotidianos, a esta sección del blog le cambiemos el nombre por “A FUEGO LENTO”.




Este plato es como una versión a lo pobre de las “fabes con almejas”. Conseguir buenas fabes, encima a precio de oro, es difícil fuera de Asturias. Que decir de las almejas finas, cada vez más escasas y caras en las pescaderías, por mucho que se empeñen en querer meternos la de variedad japónica de semicultivo, no nos hacen chiste: mucha cáscara, bicho pequeño y poco gusto.

Así que usaremos unas alubias blancas leonesas, de fina piel y buena cremosidad, y unos mejillones gallegos, marisco popular donde los haya ( podemos usar también unos berberechos de buen tamaño), incomparablemente mejores que la almeja impostora.

Las alubias las pondremos en remojo 8-12 horas y las haremos de víspera, siempre quedan más ligadas y menos flatulentas al guardar reposo. Los mejillones se los añadiremos al momento de comerlas.

COCINAR LAS ALUBIAS (4 raciones)




300 gr alubias, un puerro, media cebolla, un pimiento rojo seco, azafrán, sal.

Poner a fuego lento las alubias con el agua de remojarlas, cuando empiece un ligero hervor, espumar y quitar el agua.

Cubrirlas con agua nueva, añadir las verduras, el azafrán y una pizca de sal, guisar a fuego lento1h 45 minutos (cada alubia es diferente y la dureza del agua que usamos también influye por lo que el tiempo es orientativo). De esta forma la alubia se hará sin romperse.

Rectificamos la sal y trituramos con el chino la cebolla, puerro y pimiento, mezclamos removiendo con cuidado.

Truco: las alubias no se deben remover con la cuchara para no romperlas, si no moviendo la cazuela.

 

ABRIR LOS MEJILLONES




½ kg mejillones, aceite oliva, perejil, vino blanco

Ponemos en un puchero 3 cucharadas de aceite oliva y un diente ajo picado, cuando empiezan a dorarse añadimos un chorro vino blanco y los mejillones, espolvorear perejil muy picadito. Tapamos y cocemos a fuego vivo 2 minutos.

 

JUNTAR AMBAS COSAS




Quitamos una de las valvas a los mejillones y los pasamos a la cazuela con las alubias. Juntamos con la salsita que han dejado, y damos 5 minutos de hervor suave. Espolvoreamos con más perejil picado.


¡QUE APROVECHE!


jueves, 1 de abril de 2021

CABALLA AL PAPILLOTE Y SALSA ROMESCO

 

Estamos en plena temporada de verdel (caballa) en el Cantábrico. Frito o a la plancha está fenomenal y es como más gusta en casa, pero como tenemos pescado en abundancia, y para no aburrir a los comensales, los haremos de otra manera para variar. Acompañaremos el plato con salsa romesco, de uso habitual en las calçotadas catalanas, pero poco utilizada por el norte.




PAPILLOTE

Hay quien no le gusta el verdel al ser un pescado muy azul y de gusto intenso.

Al hornearlo de esta forma queda muy jugoso y delicado. En compañía de un poco de verdura como el puerro y la cebolla y dentro del “paquete”, aportará el sabor de éstas, conjugando perfectamente con el pescado. Además si ponemos una rodaja fina de limón aun contrastará más el sabor, suavizándolo.



Para confeccionar los papillotes utilizaremos papel de aluminio. Colocando las hojas sobre una fuente trabajaremos más cómodamente y doblaremos los paquetes con el pescado dentro fácilmente.

Sacamos los filetes a las caballas (una caballa de 400- 500 gr por ración). La verdura la cortamos en juliana; con media cebolleta y medio puerro es suficiente para 4 raciones. 



Ponemos dos filetes por papillote y un poco de la verdura. Rociamos unas gotas de AOVE y listo, a cerrar. Seguido, nos servimos un vinillo...

Precalentamos el horno a 200º y depositamos los paquetes sobre la parrilla, con la costura hacia arriba para que no se salgan los jugos. Horneamos 15 minutos.




Para servir los depositamos en cada plato y los abrimos. (TRUCO); rasgamos a continuación la parte inferior de la hoja de aluminio en su mitad y tiramos hacia los lados. Así queda todo el contenido en el plato sin caerse nada ni romperse.




La salsa romesco la podemos poner en cada plato con los filetes de caballa o dejar la salsera para que cada uno se vaya sirviendo conforme da buena cuenta del pescado.

SALSA ROMESCO “A MI MANERA”


Romesco tradicional


Esta salsa es un clásico de la cocina catalana, especialmente en Tarragona. Se usa para acompañar tanto verduras como carnes y pescados a la brasa.

Básicamente, es una salsa de tomate con frutos secos (avellana y almendra) triturados y aceite de oliva.

En la forma tradicional el tomate se hornea y después se limpia y tritura, pero para hacerla de una forma rápida usaremos una salsa de tomate casera preparada previamente o tomate triturado.

También lleva carne de pimiento seco o de la variedad llamada ñora, previamente remojados. Igualmente para no complicarnos usaremos carne de pimiento seco comercializada, que sale incluso mejor.



ELABORACIÓN: (para una taza más o menos)

En un cazo ponemos 4 – 5 cucharadas de AOVE ,un diente de ajo pelado, una guindilla de cayena y un par de rodajas finas de pan. Lo doramos, añadimos un puñado de avellanas y otro de almendras, ambas peladas y tostadas (de las de paquete valen).

Añadimos una cucharada de carne de pimiento y rehogamos. Mojamos con un poco de agua y vinagre, ponemos 6 cucharadas grandes de tomate y cocinamos un par de minutos. Le damos el punto de sal y trituramos todo.



Si nos gusta picante “hot” podemos usar varias cayenas o darle el toque final con salsa tabasco.


Debe quedar como una salsa densa pero cremosa y sin “tropiezos”. Si vemos que está demasiado densa se puede añadir más tomate y la podemos rebajar también con un poco más de agua.



Se sirve fría.




 

 


martes, 16 de marzo de 2021

CASSOULET DE ALUBIA BLANCA CON PECHUGAS DE ZORZAL



En esta ocasión nos dedicaremos en nuestra sección de recetas del confinamiento a preparar unos zorzales que me ha regalado un amigo cazador. Me los han traído como se debe de dar la caza: bien limpia y pelada. En nuestro caso como pescador cuando regalo peces a algún amigo también los llevo bien escamados y limpios.




 La malviz o zorzal es un ave de pequeño tamaño y nos puede engañar con el punto de cocción, pudiendo quedarnos tiesas, ya que como todas las aves salvajes son de carnes prietas y duras, por lo que conviene tenerlas suficiente tiempo guisando. Son muy sabrosas, las solemos poner con arroz o fritas al ajillo. Sin embargo, no son muy populares en casa por lo trabajoso de comerlos.

 Así que con un poco de paciencia le sacaremos las pechuguitas y usaremos el resto para hacer un caldo.

 La cassoulet es una forma tradicional de preparar las legumbres en nuestra vecina Francia, se trata de terminar de cocinarlas en cazuela de barro y al horno, previamente dándoles el punto de cocción necesario para ablandarlas guisándolas del modo habitual, se suelen combinar con piezas de carne de vaca, cordero, embutidos, pato, etc. 

PREPARACIÓN: 
Como todos los guisos y legumbres mejor prepararlos de vísperas y cuando lo vayamos a consumir terminar de dar el punto en el horno.

SEPARAMOS LAS PECHUGUITAS



 GUISAR LAS PECHUGAS 


 Con los restos de las carcasas, alitas y patas hacemos un fumet, lo espumamos bien y dejamos cocer 15 minutos. Colamos y reservamos.
 Lavamos con agua las pechuguitas del exceso de sangre y restos de huesecillos o perdigones. Las secamos y salpimentamos. 
Cortamos en brunoise las verduras (cebolla, chalota, zanahoria, pimiento verde y rojo).
 Doramos ligeramente las pechugas en aceite de oliva, añadimos las verduras, rehogamos todo junto unos minutos. Cubrimos con el fumet, reservamos una parte por si es necesario añadir líquido posteriormente, cuando juntemos las alubias.
 Cocinamos a fuego vivo durante al menos 30 minutos. 

 COCER LAS ALUBIAS



 Utilizaremos alubia blanca larga de León calidad extra. Para 4 raciones usamos 300 gramos.
 Después de tenerlas en remojo durante 12 horas, las espumaremos poniéndolas a fuego suave, casi sin que lleguen a hervir van soltando espuma. Una vez retirada ésta, las cambiamos de agua. Les ponemos un puerro, media cebolla, una zanahoria y su punto de sal. Con la verdura es suficiente para alegrar el caldo, aunque en nuestro caso añadimos un buen trozo de panceta fresca. 
 Usaremos una olla convencional, ya que tenemos tiempo de sobra y no queremos correr riesgos de que la alubia se rompa lo más mínimo. 
Con el fuego a potencia media esperamos a que rompa el hervor, momento en el cual bajamos a fuego suave, el suficiente para mantenerlas hirviendo sin borbotones.
 El tiempo que le demos no es ciencia exacta ya que depende mucho de la dureza del agua, en nuestro caso el agua de la zona es blanda. 
En hora y media las alubias quedaron tiernas y enteras. Hay que tener en cuenta que después las vamos a meter al horno, por lo que mejor pecar por defecto.
 Las verduras las pasamos por el chino para espesar un poco el caldo, rectificamos el punto de sal. 

LA CASSOLET



Precalentamos el horno a 200 º 
En una cazuela de barro juntamos las alubias, la panceta y las pechugas, las cubrimos con parte del caldo de su cocción y el fumet de ave. No conviene excederse con el líquido, ya que debe quedar mejor meloso que caldoso, siempre podemos añadir caldo si vemos que queda demasiado seco.
 Espolvoreamos con pan rallado y perejil picado. Mantendremos la cazuela en el horno unos 30 – 40 minutos, hasta que veamos que se forma una ligera costra sobre la superficie.

Dimos buena cuenta a las alubias, que quedaron cremosas pero enteras y con un sueve gusto a caza, ya que este pájaro aunque pequeño tiene una carne de gran personalidad. Las pechugas fueron un buen "tropiezo" fácil de comer.

Lo acompañamos con repollo hervido y aderezado con refrito de ajos en aceite de oliva.



 Un tinto fresco y afrutado del año le irá de maravilla, en este caso un vino de jumilla elaborado con uva monastrel y shiraz.

miércoles, 17 de febrero de 2021

EL CEBO MIXTO PARA LA PESCA DESDE EMBARCACIÓN FONDEADA

 


PARA NOSOTROS ES INSUSTITUIBLE EN LA PESCA CON EMBARCACIÓN FONDEADA, SOBRE TODO DURANTE EL OTOÑO E INVIERNO, ES UN CEBO TODOTERRENO Y LO PODEMOS USAR TAMBIÉN DESDE LA COSTA TANTO A FONDO COMO A CORCHEO, FÁCIL DE CONSEGUIR Y CONSERVAR.


PESCATA REALIZADA CON CEBO "MIXTO"


EN QUE CONSISTE: ( CALAMAR CON SARDINA O ANCHOA)

Se trata de cebar en el mismo anzuelo tiras de calamar y pedazos de sardina o anchoa (también podemos usar otros pescados azules fileteados como el chicharro o la caballa). El efecto de atracción sobre los peces frente a usar solo la sardina o el calamar se multiplica. Así mismo en nuestra experiencia el resultado frente a otros cebos usados habitualmente para la pesca a fondo desde embarcación es inmejorable. 


CALAMAR CON SARDINA


Cualquier pez que anda por los fondos del cantábrico y a cualquier profundidad pica a los anzuelos cebados de esta forma, ya sea en la pesca costera como de gran fondo. Por supuesto hay cebos muy específicos, para determinadas especies y según que pesqueros, que son insustituibles, pero si simultaneamos unas cañas con unos y otras con el cebo mixto os llevareis más de una sorpresa.

CALAMAR CON CABALLA


Por añadidura, está el efecto de cebado que se va produciendo al soltarse los trozos de sardina o al ser desmenuzados por peces pequeños, van dejando un rastro oloroso que va acercando el pescado.

PREPARACIÓN:



Chipirón o calamar: cortado en tiras, conviene ablandarlo un poco ya sea golpeándolo contra una superficie dura a bordo o mejor llevarlo preparado de casa.

Sardina o anchoa: Tenerlas preparadas ligeramente saladas y congeladas. De esta forma se endurecen para aguantar mejor en el anzuelo y no se pegan unas con otras al someterlas posteriormente al proceso de congelación-descongelación.



 Previo a su congelación sometemos a las sardinas a un  baño en agua salada, vamos poniendo sal gruesa hasta que ya no se disuelve más, manteniéndolas durante una hora aproximadamente.



Para su conservación congeladas las escurrimos bien y preparamos raciones ya sea en bolsas de congelación o envases desechables.

ANZUELADO:

Primero ensartar la tira de calamar procurando tapar la paleta u ojal y cubriendo bién la pata del anzuelo.

La sardina sacarla poco a poco de la nevera portátil,  es mejor anzuelarlas aun medio congeladas para encarnar mejor y no se suelten al bajar los aparejos al fondo. Poner los pedazos después del calamar llenando la curva del anzuelo y traspasándolos bien.

FUNCIONAMIENTO:

Es probablemente el cebo más efectivo para chopas, sargos y fanecas desde la embarcación.



La sardina actúa como potenciador oloroso, al desprenderse o ser atacado por peces pequeños deja rastro de pequeños pedazos que atraen cada vez más pescado, el chipirón resiste más los ataques de los pequeños, con lo que garantiza mantener más tiempo el anzuelo cebado. De esta forma los peces desconfiados se ceban con la sardina y terminan atacando al calamar de forma más decidida. Los peces mayores como grandes sargos o pargos muerden los anzuelos así cebados con total decisión.


 


sábado, 2 de enero de 2021

RAGOUT DE CORZO


Por estas fechas de fin o principios de año solemos publicar alguna receta de caza, casi siempre por la ausencia de temas pesqueros debido al mal tiempo invernal que nos suele sacudir en el Cantábrico, como es el caso de este fin del  2020 y principios del 2021. Nuevo año, nuevas esperanzas.

Como escribe nuestra redactora: 

"Si nos llegan a decir que, en 2019, como pavos, estábamos brindando con amor, esperanza, ganas de ir a más, un 31 de diciembre... Uff, está siendo duro. Mucho más de lo que podíamos imaginar en marzo. Se nos agota la paciencia, el miedo sigue pero, siempre, la esperanza"

EL MEJOR DESEO QUE PODEMOS PEDIR PARA ESTE NUEVO AÑO ES SALUD PARA TODOS, Y PODER SEGUIR EN CONTACTO CON LOS QUE TANTO HABEIS APORTADO A ESTE BLOGG. UN ABRAZO DE CORAZÓN.

Gracias a un amigo cazador, que tuvo la oportunidad de abatir un corzo de forma legal y controlada, pudimos preparar esta carne que, fuera del circuito de la cocina profesional o de los cazadores con la suerte de tener permiso para cazar un ejemplar, es difícil de encontrar.


En alguna otra ocasión habíamos preparado el solomillo o el lomo, que no tiene gran dificultad de cocinar. A la plancha, al punto sin pasarse, y con una salsa a base de alguna fruta es suficiente para que esté aceptable, ya que son las partes más tiernas y jugosas del animal.


Un guiso de carne cortada en dados se denomina ragout.

La carne del corzo es bastante magra y suave, resulta muy tierna y no hace falta usar olla rápida.

Como a todas las carnes de caza, le va muy bien permanecer marinando durante un tiempo. Usaremos vino blanco seco, como puede ser un Montilla, en vez de vino tinto, que a nuestro entender enmascara demasiado el sabor a la carne de corzo, al ser ésta de gusto suave.

Nos bastará una hora y media aproximadamente de cocinado para que quede tierno. Es muy importante prepararlo de víspera para que al reposar liguen bien todos los sabores y la salsa al oxidarse coja el apetecible color marrón oscuro.



Preparar un caldo con unos huesos mejora el resultado de usar solo agua.


En esta ocasión usamos un buen trozo del jamón del animal para guisarlo y unos huesos del espinazo para preparar un caldo.

Para preparar el ragú o ragout, lo primero es limpiar completamente de pellejos la pieza del jamón y cortarla en dados más bien pequeños.

Para el caldo, poner los huesos en una cazuela honda con un poco de aceite y cuando coja temperatura cubrir con agua y su punto de sal, llevar a ebullición y dejar cocer a fuego medio durante 20 minutos.

Para el marinado:  hierbas aromáticas, ajo, sal y pimienta, vino blanco seco, vinagre. Tener los trozos de carne en esta preparación unas 24 horas.

Para la salsa: Verdura (cebolla roja y blanca, puerro, pimiento verde, zanahoria) cortada en brunoise muy fina, un puñado de cantarelus (setas) secos rehidratados en brandy, salsa de tomate casera y una cucharada de harina. De esta forma no hace falta triturar la salsa ya que queda todo bien desecho y ligado.



Cocinar a fuego medio durante 90 minutos.

Preparación:


Apartar los trozos de corzo, colar la marinada y reservar. Guardar la verdura. Si parece que nos queda poca para la salsa, podemos cortar más y juntarla a la que ha estado marinando.

Freir la verdura en aceite hasta que la cebolla coja color, añadir el corzo, la cucharada de harina y rehogar removiéndolo bien.

Cuando empiece a blanquear la carne añadir los cantarelus, una parte del líquido de la marinada y otra del caldo hasta cubrir bien todo.


Cocinar a fuego medio durante hora y media, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Si se va quedando seco, añadir más caldo. Al final de la cocción incorporar la salsa de tomate. Dejar reposar un día antes de comerlo.

Una vez bien reposado, lo podemos servir acompañado de unas patatas fritas cortadas en dados, un puré de patata y manzana, o en nuestro caso, tal como lo comen en Italia, con pasta fresca.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

REY, VIRREY, CACHUCHO, PALOMETA ROJA, ¿QUIÉN ES QUIÉN?

 


El “rey” como su nombre indica, gastronómicamente es para muchos el rey de los pescados, por lo menos de los que se dan en aguas cantábricas. Siempre ha sido en Asturias donde más se ha valorado, quizá porque es una de las zonas donde mejor se da su pesca. Su fama se ha ido extendiendo, el que lo prueba por primera vez siempre que lo vea en un restaurante de pescado quedará tentado de pedirlo de nuevo.


REYES: HAY VECES QUE PESCANDO A GRAN FONDO
EN LOS CANTILES SE CONSIGUEN ALGUNOS


Además de ser un pescado escaso, ya que su pesca suele ser fundamentalmente artesanal y de anzuelo, y no demasiado conocido por el público general, se une la cantidad de nombres que se le dan a lo largo de la costa española, lo que provoca algunos malentendidos. En algunos casos confundiendo especies de parecido color y apariencia, rojos intensos y de ojo grande, pero de muy diferente valor gastronómico y menos cotizadas. Los cuatro nombres con que titulamos el artículo, Rey, Virrey, Cachucho y Palometa Roja son con los que más habitualmente se conoce a nuestro Rey del Cantábrico.

Para liarla aún más, en Asturias los de Avilés y Oviedo le llaman Virrey, y los de Gijón Rey, unos dicen que el Virrey es el bueno y el rey es peor, no entramos en rivalidades regionalistas y pongamos un poco de rigor científico: Rey y Virrey es el mismo pez. Cachucho y Palometa Roja habría que dejarlos para denominar a otras 2 especies diferentes y de peor calidad. Todas tienen la característica de ser de color rojo intenso y tener grandes ojos.

Hay 2 especies que son del mismo género Berix, (Berix decadactylus y Berix esplendus). El auténtico “Rey” es el Berix decadactylus, su pariente Berix splendus mucho menos abundante en aguas cantábricas, pero más común más al sur, es de inferior calidad gastronómica, aunque muy parecido en color, forma y tamaño, le otorgaríamos el nombre común de “palometa roja”. Ambas especies están ampliamente distribuidas por todos los océanos, en la península ibérica son más abundantes en el Atlántico que en el Mediterráneo.

 Por cierto, internet ayuda bien poco con las fotos y denominaciones, así los anglosajones les llaman “alfonsinos” ( ¿de dónde habrán sacado este nombre?) y no les diferencian. Incluso en las lonjas gallegas, sin diferenciar entre ambas especies, se les denomina “palometas rojas”. Tampoco las cofradías del sur de España ayudan a tener claro el tema , las escasa capturas que llegan sobre todo de aguas marroquís, se subastan con nombres como: “breca de fondo”, “reloj”, “rojito”, “cachucho”, “palometa roja”, “dorada hembra”, “besugo americano”, “golondrina”, etc. El lío es que estos nombres se les da a diferentes peces con cierto parecido, entre todos éstos la denominación de ”reloj” sería la más consensuada y común para el “rey” en la costa andaluza.

A veces llegan a los mercados con el nombre de “cachucho” unas veces son reyes pero otras no se tratan del rey auténtico. Pero el cachucho es un pez que nada tiene que ver. Ya que se trata de un espárido (dentones, pargos, doradas, etc.) del género Dentex, Dentex macrofthalmus. Este pez no se haya presente en aguas del Cantábrico.

Por si fuera poco, hay otra familia de peces, priacántidos, o catalufas, habitantes de ambos lados de atlántico, pero sobre todo de aguas cálidas, que casi son clavados a los de la familia berícidos.

 

REY O VIRREY (Beryx decadactylus)




Es una especie de fondo y aguas profundas, los adultos viven en el lecho marino de aguas profundas, normalmente entre 200 y 400 m, preferentemente en el talud continental, donde suele encontrarse pegado a la arena o al fango, mientras que los alevines son pelágicos.​ Se alimentan de crustáceos, pequeños peces y cefalópodos.​ Raramente sobrepasa los 2 kilos y medio.

 

PALOMETA ROJA (Beryx splendens)





  Es un pez no muy conocido pero apreciado localmente. Se trata de una especie de amplia distribución geográfica, en la que se incluye el Golfo de Cádiz, pero se pesca en caladeros africanos a gran profundidad. Su presencia en nuestras lonjas y mercados es escasa, algunas veces llega con el nombre de cachucho, otras como rey. Se trata, por tanto, una especie poco conocida, aunque los gaditanos y onubenses están más habituados a verla que los de otros puertos. En general, la identificación léxica suele plantear dudas y se recurre al empleo de nombres de otras especies más conocidas y con las que se parecen, lo que con frecuencia da lugar a la aparición de numerosas denominaciones incorrectas.

 

DIFERENCIAS: externamente sólo se diferencian en que la palometa roja tiene el cuerpo más alargado, el perfil del lomo recto y la coloración menos intensa. El rey tiene el perfil del lomo más anguloso y con un fuerte rojo vivo. Hay que tener en cuento esto ya que puede encon­trarse en los comercios bajo una denominación poco clara, suplantando al verdadero, y el comprador pensando que ha encontrado un chollo se verá defraudado (siendo también pescados buenos si son frescos, pero no excepcionales como el rey).

 

CACHUCHO (Dentex macrophtalmus)




Es de tamaño moderado, diversamente apreciado. Ausente en el Cantábrico. Se encuentra desde el sur de Portugal y en todo el litoral andaluz, pero más frecuente sobre todo en aguas africanas y canarias. Se le confunde con el Besugo y el Rey. Habita en profundidades entre los 30 a 500 m.

 

CATALUFA (Priacantus arenatus)




Poco conocido en nuestra península, ausente en el Cantábrico, más frecuente en canarias. Habita aguas entre los 10 y 200 m, sobre todo en fondos coralinos, donde pasa escondido la mayor parte del día, de costumbres nocturnas. Pescado apreciado localmente. Habitualmente en torno al medio kilo, pero puede pasar excepcionalmente de los 2 kg.


¿COMO COCINARLOS EN CASA?

La mejor forma de hacerlos es sin duda al horno.


Unas palometas rojas a punto de ser metidas al horno.