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sábado, 3 de noviembre de 2018

PESCA DESDE EMBARCACIÓN FONDEADA CON CEBADOR


Estamos a mediados de otoño, por lo tanto en plena temporada para pescar a fondo.Teníamos muchas ganas de ello ya que, desde antes del verano, no hemos visitado los pesqueros cercanos; hemos estado muy ocupados con la campaña de túnidos y con el curricán costero. Volvemos a la pesca de fondo con un aliciente especial: Probar un nuevo juguete, el cebador UFISHPRO.




Para nosotros, el cebado bajo la embarcación en la pesca a fondo es fundamental, concentrando y atrayendo pesca incluso cuando hay muy poca actividad. No es infalible, pues hay días de esos en los que parece que en el mar solo hay agua, pero multiplica exponencialmente las picadas que reciben nuestros aparejos. Ya lo hemos comentado en otros artículos del blog: https://pescaygastronomia.blogspot.com/2016/06/pesca-desde-embarcacion-fondeada-en-el.html

Usamos diferentes métodos para llevar el macizo al fondo, más o menos eficaces a tenor de los resultados que solemos conseguir. Aunque todos tienen sus pros y contras. Así, nos despertaba mucha curiosidad ver cómo iba a responder en esta ocasión el cebador, que para tal efecto, habíamos adquirido.

Las informaciones sobre la abundancia de pescado en los pesqueros habituales no eran muy halagüeñas, más allá de que en los fondos arenosos se estaban dando últimamente bien las brecas y chipirones, cosa que ya habíamos comprobado días atrás.

Decidimos por tanto visitar una piedra que nos suele dar buenos resultados y poco frecuentada, ya que el fondo es complicado con escalones y bastantes enganches. Ya la habíamos probado recientemente un par de veces pero practicando el slow jigging (con escasos resultados, todo hay que decirlo).




El cebador UFISHPRO es muy sencillo de preparar. Lo primero es meter unos plomos en el embolo que empuja el macizo. En la base se puede soltar una tapa y añadir más peso, pero nosotros optamos por atar un fusible con pita del 0,60 y media braza de largo (el aparato ya viene preparado para ello), y colgar un plomo de medio kilo.

La profundidad a la que íbamos a pescar era de 65 metros y con posibilidad de enganches, así que de esta forma pretendíamos conseguir que el cebador profundizara más rápidamente, previniendo la posibilidad de perderlo al quedar atrapado en alguna roca,  levantándolo un par de metros una vez el plomo tocase fondo.

La operación de cargar la pasta de pescado es limpia y sencilla. La boca del cebador es amplia y posee gran capacidad. Además, la rejilla se puede cerrar para evitar los derrames y ensuciarlo todo mientras lo llenamos. Eso si, hay que acordarse de volver a abrirla antes de sumergirlo... Nosotros el día que lo estrenamos realizamos varias cargas siempre a media capacidad para que el balde de macizo nos durara todo el día.




Aunque las aberturas del cebador son lo suficientemente grandes para permitir salir la pasta sin obturarse, en este caso usamos una preparada industrialmente con sardina y anchoa. Decidimos pasar un par de veces la batidora para triturar los restos de cabezas y espinas de pescado que siempre quedan y pueden acumularse, cegando la rejilla.

Cebamos varias veces y durante toda la jornada; unas con la pasta sola para conseguir un cebado rápido y en extensión y otras añadiendo arena, pan rallado o arroz para conseguir que el macizo caiga al fondo y se mantenga más tiempo bajo la embarcación.

Como conclusión, el cebado fue muy satisfactorio con la pasta sola ya que apenas quedaron restos cuando fuimos a volver a cargar. Sin embargo, el añadir pan rallado no fue buena idea ya que la pasta se apelmaza y no sale con facilidad. Añadir arena funciona en el plano del cebado pero tampoco es buena solución pues dificulta abrir y cerrar la tapa al incrustarse y ensuciar la rosca. Por último, también funcionó estupendamente añadir arroz; de esta forma vimos que la salida del macizo se ralentiza, pero sin obturarse ni apelmazarse, ya que se necesitó más tiempo, para que el cebador se vaciara, que con pasta sola, pudiendo espaciar así más las cargas.



Samuel, el fabricante y diseñador del aparato nos había recomendado añadir trigo, pero usamos el arroz, que es lo que teníamos por casa.

Montamos el cebador en una caña provista de un veterano carrete de curri que ya ha prestado mil servicios a bordo y que tiene la suficiente fuerza y línea resistente para subir y bajar el cebador con facilidad.

Por una parte, la caña, al ser flexible, potencia el balance del conjunto plomo + cebador para facilitar la dispersión del contenido y el carrete permite no tener que andar con rollos de cuerda y líos en la cubierta. Es como si tuviéramos una caña más pescando, sin más engorro. No entorpeció en ningún momento la acción del resto de las cañas.


Montamos el cebador en una caña de curri a modo grúa.

Al principio lo colocamos en una banda de la embarcación aunque finalmente lo centramos en la popa, que es donde más tiempo estuvo. La ausencia de corriente facilitaba operar sin problemas pero por otra parte no favorecía en absoluto la dispersión del macizo. Siempre hemos comprobado que la presencia de algo de corriente es positiva para la pesca a fondo cuando nos ayudamos del cebado.




Ante estas condiciones, calma chicha y ausencia de corriente, solo cabía otra cosa y era esperar y confiar en la acción del cebado.

Nada más llegar al pesquero, a eso de la una del mediodía, apenas un par de cabrillas atacaron nuestros cebos, pero tras un par de horas cebando y encarnando los anzuelos empezamos a tener presencia de pez pequeño que nos limpiaba habilidosamente los pedazos de sardina que poníamos en el anzuelo.


Montamos las cañas para los calamares, en el centro entre las dos
cañas con aparejos de fondo y el cebador a popa.

Así que, aunque era mediodía y el solazo estaba en todo lo alto, decidimos sacar un par de cañas para tentar los calamares que pudieran ser atraídos por el olor del salazón y los peces de pasto. Fue una decisión acertada pues a los pocos minutos tuvimos picada en las dos cañas a la vez; salieron dos buenos tubos (Loligo forbesii).


El "capi" Teo controlando la banda de babor.
Alguna faneca salio bastante hermosa

A la par empezamos a sacar en el resto de cañas peces pequeños, algunos chicharros negros, cabrillas y fanecas, pero los grandes calamares desaparecieron, aunque estábamos convencidos que andarían por allí tras los peces que atraíamos con el cebado.






La cosa se fue animando, trascurriendo la tarde con algunos peces de más calidad,  varias chopas y una mojarra, hasta que el “capi” Teo, informó: “ojo, que son las cinco, la hora del pargo”. Y así fue. Salió un bonito ejemplar justo a esa hora, lo que nos animó a meter más macizo en el cebador, esta vez con arroz.





Con la caída del sol tuvimos varias picadas de calamares, aunque solo pudimos subir otros dos ya que varios se escaparon e incluso uno nos rompió el terminal llevándose el pajarito. ¿Como tendría que ser el ejemplar teniendo en cuenta el tamaño de los que ya habíamos sacado?.


Aun estaba por llegar la sorpresa final.

Entre los 4 calamares que sacamos pesaron 8 kilos. Pero la sorpresa vino al final, cuando estábamos para irnos; a la última caña por recoger que teníamos calada junto al cebador entró un abadejo de los gordos.



Es de reseñar cómo los calamares también atacaron los anzuelos en los que picaban los peces pequeños, lo que nos provoco más de un lío, ya que eran grandes ejemplares y fueron capaces de llevarse los aparejos en el fondo unos contra otros al intentar comerse los peces prendidos en los anzuelos, esto está claro que es gracias a la atracción que genera el cebador. La próxima vez les esperaremos más preparados.


Los calamares atacaron los peces pequeños que picaban a los anzuelos,
dándoles buenos bocados y arrastrando los aparejos.

En resumen, una jornada que en principio nos parecía que no iba a deparar nada interesante, gracias a la paciencia de los pescadores y al trabajo del cebador se transformó en un día para recordar gracias a la calidad de las capturas.





Como cualidades a destacar de nuestra primera experiencia con este cebador están la facilidad de manejo, la limpieza y la eficiencia. Otro de los puntos claramente fuertes del cebador UFISHPRO es su gran capacidad de carga, lo que permite hacer cebados masivos en un momento determinado, no obstante en esta ocasión, esta capacidad no la hemos valorado tanto ya que preferimos realizar numerosas operaciones de cebado durante toda la jornada, como ya hemos comentado, ésto apoyado sobre todo por la comodidad de la operación de llenado, una de sus  principales cualidades. Con lo cual no da trabajo en exceso repetir las bajadas y subidas tantas veces como se crea conveniente, pero tal vez, y por poner un pero, las dimensiones del aparato para dotarle de gran capacidad de carga penalicen la resistencia que opone al bajarlo y subirlo, sobre todo a profundidades como a la que estuvimos pescando o mayores.






Hemos probado cantidad de inventos a bordo; profundizadores, excitadores, señuelos "infalibles", etc., y muchos de ellos los hemos desechado, pero está claro que este chisme se queda a bordo con la intención de sacarle más partido aún, y aprender a usarlo con más efectividad y en más escenarios de pesca. Sobre todo el tipo de pasta y el punto que le debemos darle para ser más eficaz es un tema que hay que estudiar aun más a fondo.

Para conocer más sobre los tipos de calamares podeis consultar otro artículo del blog:
https://pescaygastronomia.blogspot.com/2018/02/chipiron-o-calamar-criterios-para.html


viernes, 5 de octubre de 2018

PESCAR BRECAS A LA DERIVA


  La breca, ya sea a embarcación fondeada o a la deriva, es una de las presas típicas del otoño.  Para nosotros hacerlo a la deriva es una pesca de las más relajantes y divertidas que conocemos y, por lo tanto, nuestra favorita para andar tras los bandos de brecas.




La breca o pagel (Pagellus erythrinus), es un pez muy bonito de pescar. Como no suele alcanzar grandes dimensiones, ni tiene fuertes dientes, podemos emplear aparejos y equipos finos, lo que unido a que es un pez muy luchador, con carreras y continuos intentos de tirar para el fondo cuando los subimos, hace que su pesca sea muy entretenida.



Días claros, tranquilos y con ligera deriva son los mejores.


Los mejores días suelen ser los claros y tranquilos, aunque como con todos los peces, los mejores momentos se suelen dar al amanecer y al anochecer. La breca suele tener también otro momento de buena actividad al mediodía, cuando el sol está en lo más alto, especialmente con los días despejados. Podemos decir que es un pez al que le gusta la luz y raramente está activo por la noche.





Cuando es joven suele formar pequeñas bandadas, pero los ejemplares más grandes, aunque frecuentan los mismos lugares, suelen ser más solitarios. Puede alcanzar excepcionalmente los 3 kilos de peso, aunque los más abundantes son los ejemplares en torno al cuarto kilo.

TÉCNICA:  Las brecas son peces a los que claramente les llaman la atención los cebos en ligero movimiento. Al alimentarse sobre el fondo y gustarles los sustratos blandos, sobre todo los arenosos, la misma acción del plomo arando el fondo les atrae. Por lo tanto, practicaremos esta modalidad arrastrando los aparejos sobre fondos arenosos o fangosos.

No suele hacer falta tener la caña en la mano para advertir las picadas, ya que de esta forma la breca suele morder el anzuelo con decisión.

 Aprovecharemos la deriva de la embarcación, ya sea producida por la corriente o el viento. Si la embarcación corre demasiado, los aparejos irán demasiado rápido o incluso se levantarán del fondo, por lo que apenas tendremos picadas. Si esto ocurre podemos probar con el ancla de capa o fondear en nuestros puntos favoritos. Si la corriente o el viento arrecia, podemos probar una técnica muy sencilla y que funciona muy bien; dejaremos abiertos los frenos de los carretes de una forma que aguanten los tirones producidos por la deriva y suelten línea lentamente de vez en cuando. Las picadas o los enroques se notarán muy bien ya que la chicharra del freno nos lo cantará al empezar a salir línea más rápidamente.




 De cualquier forma, es una técnica muy fructífera ya que atrae al pescado aun cuando esté reacio a picar. Tienes la ventaja añadida de que puedes probar diferentes sitios durante una jornada de pesca sin el engorro de sacar y tirar el ancla. De esta forma puedes localizar los bancos de brecas que, aunque siempre tienen sus zonas preferidas, por la presencia de alguna piedra, sustratos más ricos en comida, taludes, etc, andan deambulando pegadas al fondo en busca de presas. Habitualmente con este sistema al pasar por la zona donde andan se suelen producir bastantes picadas múltiples.






Se suelen mover por la misma zona pero desplazándose a diferentes profundidades. Hay días que se acercan mucho a la costa visitando aguas someras. Incluso se pueden capturar desde las playas o escolleras practicando el surf casting. En ocasiones, bajan a las zonas más profundas de los arenales sobre todo si hay mar de fondo. Derivando con la embarcación podemos recorrer todo el pesquero, seleccionando recorridos a sondas diferentes, aumentando así las probabilidades de encontrarlos. 

TÉCNICA: Cuando hay demasiada deriva conviene dejar los frenos de los carretes medio flojos. (Nota: subir el sonido y atentos que hay picada)



Dió una buena picada.



HÁBITAT:
Las podemos buscar tanto en aguas someras en la zona donde las playas costeras empiezan a ganar fondo, como en aguas mas abiertas en zonas de playas sumergidas hasta los 60 metros o más de profundidad.





Los ejemplares más grandes suelen merodear por las zonas cercanas a piedras rodeadas por fondos blandos o por los límites de extensiones de fondos rocosos. Si vemos que por la acción de la mar de fondo ha entrado alga en el pesquero, ya podemos recoger y dedicarnos a otra cosa.




CEBOS:
La breca se alimenta de los pequeños invertebrados del fondo, especialmente los gusanos políquetos y pequeños crustáceos. Los ejemplares de mayor talla también atacan a los pequeños chipirones y moluscos que puedan encontrar. Al no tener una potente dentadura, los mejores cebos son los blandos.


Un poco de arena en la bandeja de cebado nos ayudará
a manipular y encarnar las gusanas.


Podemos utilizar por lo tanto una variada oferta de carnadas; gusanas de todos los tipos, camarones, gambas, pequeños cangrejos de arena, ermitaños, tiras de calamar, puntillas, etc. Todos van a ser atacados por las brecas, pero lo que mejor funciona a la deriva son las gusanas y los pequeños crustáceos. El resto de cebos los dejaremos para cuando pesquemos fondeados.

Gusanas:
Todas las gusanas son efectivas. No hace falta recurrir a los ejemplares o variedades más gordas ya que dan mejor resultado los gusanos más pequeños o en trozos. Entre los que se pueden conseguir  en nuestras rías las más abundantes son  la gusana verde (“ tubo”) y la arenícola (“coco”) junto con la gusana de fango (norte).




Menos abundante y complicada de recolectar es la gusana de arena (“hermentino”), largo y fino, con fuerte olor a yodo. Vive en las playas bajo las piedras enterradas y es el cebo con el que siempre hemos conseguido las mejores pescatas de brecas, ya sea desde costa o embarcación.




Aún más difíciles de conseguir son la gusana de agua y la de rosca. Afortunadamente, se puede encontrar de todo en las tiendas especializadas. De entre las gusanas importadas las que mejor van son el americano y la coreana roja.

Crustáceos:
Deben estar bien vivos. Los mejores son los camarones (kiskillas) y los cangrejillos (grillo de mar) insertados por la cola en el anzuelo y dejando el cuerpo libre.





APAREJOS:
 Plomo de bola corredizo o fijo de pera con fusible y terminal largo de monofilamento color blanco o gris claro de 0,30 ó 0,35 de diámetro (por lo general usamos el 0,30 pero a profundidades mayores o pescando cerca de piedras podemos aumentar el grosor del terminal) y de 70 – 80 cm de longitud con anzuelos finos del 1 ó 2 rectos y de patilla más bien larga, apropiados para cebar con gusanas.


En esta ocasión salieron ademas de brecas, varios salmonetes, golondros y alguna chopa.


ESPECIES: Además de las brecas, salmonetes, perlones, pargos y herreras son también atraídos por cebos que se muevan por el fondo potenciando sus ataques. Rayas, peces planos, sargos y aligotes también pueden atacar ocasionalmente nuestros cebos cuando hay poca deriva. Las chopas y doradas es muy raro que ataquen los cebos en movimiento.




Es curioso; a diferencia de la mayoría de pescados de nuestras costas, que se les llama en cada puerto de un nombre diferente, el pez que nos ocupa tiene asociados muy pocos nombres comunes o locales, siendo conocido en toda la costa española como breca o pagel. Sólo he encontrado otra denominación local, "lamote", en Gipuzkoa.


Garapello: Fotografia tomada en un mercado de Madrid


Existe otra especie muy parecida, con la que se puede confundir, de aguas más templadas, rara en el sur del Mediterráneo y el estrecho y más común en aguas africanas. Se trata del garapello o breca moruna (Pagellus belloti), más rojiza y con unas líneas longitudinales oscuras.





GASTRONOMÍA:
Es un buen pescado con carne firme y gusto fino, aunque poco graso, por lo que tenemos que cuidar no hacerlo demasiado. Como mejor está es a la plancha, abierto y con un refrito de ajos, guindilla y vinagre.

¡¡¡¡ BUENA PESCA Y QUE APROVECHE !!!!




sábado, 20 de enero de 2018

PESCA DE FONDO, PESCA DE INVIERNO




La mayoría de la gente piensa que durante el invierno tenemos paradas las embarcaciones de recreo, bien amarradas a puerto o invernando fuera del agua y en parte es verdad. Pero los que somos verdaderos aficionados a la pesca no renunciamos a salir al mar, a pesar de los rigores climatológicos. Aunque el invierno nos trae frecuentes temporales, como los que solemos padecer en el mes de enero, también hay momentos en que las condiciones son favorables y en cuanto mejora el tiempo lo suficiente hay que estar en el agua.
La campaña pesquera invernal suele ser muy buena si sabemos aprovechar esos días de calma o mejor tiempo entre temporal y temporal. Es el momento de practicar la pesca a fondo, una de mis modalidades preferidas. Pesca muy adecuada para relajarte, tomar un poco de sol invernal si se puede, y estar entretenido esperando picada tras picada.





LOS PECES; ESPECIES Y FAMILIAS
Nuestras capturas pueden ser peces bentónicos, estrechamente ligados al fondo, nadando habitualmente cerca de éste, o pelágicos, que nadan generalmente en aguas libres.

Cualquier pez, ya sea peor o mejor nadador, termina por bajar al fondo para alimentarse. 

Bentónicos son la mayoría de los representantes de la familia de los espáridos (besugo, aligotes, dorada, sargo, chopa, pargo, dentón, breca), los más buscados por los pescadores de fondo. Suponen las capturas más frecuentes en cualquier tipo de hábitat. De entre éstos es la chopa, también llamada pispiruto  o pantximiki en Vizcaya y birlote o muxarra en Guipúzcoa, la pieza más buscada, tanto por la cantidad de capturas que se puede hacer en una jornada como por la pelea que ofrece a pesar de no alcanzar más que los 2 kilos como mucho. Aunque las piezas más valoradas y de mayor tamaño son la dorada (urraburu) o el pargo (txato o machote).

También se suelen pescar peces de otras familias: lubina, abadejo, faneca, congrio, cabra, cabracho, durdo, lantesa, jurel, caballa, pez raya, salmonete, perlón, pez ballesta y unos cuantos más.

Como veis, las pescatas pueden ser de pescado muy variado.




TÉCNICA:

En el invierno lo aconsejable es pescar a más profundidad que en otras estaciones del año, ya que las capas superficiales del agua se enfrían por la acción de los vientos y temporales, pero las más profundas se mantienen estables.

Establecemos nuestro rango de operaciones entre los 30 y 90 metros de profundidad, si el tiempo lo permite lo más habitual es que andemos en sondas entre los 60 y 90 metros y nos reservemos las calas más abrigadas y menos profundas cuando hace peor tiempo fuera. Así que debemos de tener preparado un buen sistema de fondeo con al menos 200 metros de buen cabo.

Buscamos más los fondos rocosos, aunque en fondos blandos (arena, fango, cascajo) o mixtos (con piedras y entorno arenoso) también se pueden realizar buenas pescas. Varían según el tipo de fondo, las posibles capturas. Brecas y aligotes son más propios de fondos blandos. Chopas, sargos y mojarras, de fondos rocosos.




Usamos el típico aparejo de volantín, con un par de brazolas cortas de monofilamento de 0,40 a 0,50 mm dependiendo de la profundidad, armadas de anzuelos del 2/0 ó 3/0 y por encima del plomo, y otros aparejos con un solo terminal más largo que pesque sobre el fondo.

Para cebo, usamos sobre todo sardina y chipirón. Habitualmente cebamos primero con chipirón cortado en tiras y en la punta del anzuelo enganchamos un trozo de sardina. Este cebo es infalible y no hay un solo pez que se le resista. También usamos las gusanas, pero las reservamos para pescar sobre fondos blandos.

Es importante tener a bordo pasta de sardina y anchoa para macizar y atraer al pescado bajo la embarcación, utilizando diferentes artilugios para hacerlo llegar al fondo.




Una buena práctica es tener preparada una caña con un terminal grueso, incluso de acero, para pescar congrios y tiburones. Utilizamos como cebo peces pequeños vivos de los que vamos sacando (cabras, chicharros o fanecas).

Al ser el invierno una época con pocas horas de sol y habitualmente bajas temperaturas, aprovechamos las horas centrales del día para pescar. Así que no hay que madrugar y en cuanto empieza a oscurecer levantamos el ancla y nos dirigimos a puerto. Aun así, lo normal es entrar de noche, por lo que las precauciones en la navegación se deben extremar.

Cuando se da bien el día, llegamos verdaderamente cansados, ya que la actividad a bordo suele ser frenética; subir pescado y cebar continuamente, soportando el frío y manteniendo el equilibrio, además de las tareas de recuperación del fondeo a última hora… Todo esto hace que al día siguiente las agujetas estén aseguradas.  La satisfacción está en haber pasado unas horas estupendas en plena naturaleza y traer para casa varios kilos de pescado de categoría.

RECETA



CHOPA O MOJARRA A LA SAL:

Aunque esta forma de preparar el pescado no es muy habitual en el País Vasco, para algunos peces resulta muy adecuada, como la mojarra y la chopa, ya que evita la pérdida de jugos y mantiene intacto su sabor. Con la chopa hay que tener cuidado para no pasarse de cocción. Hecho en su punto es un pescado buenísimo, por lo que la modalidad a la sal le viene como anillo al dedo.  Pescado poco conocido por el público en general, es muy valorado en los pueblos de la costa, sobre todo en el invierno que es cuando más grasa tiene.

Dejar sin escamar (de esta forma se protege mejor del exceso de sal).

30 minutos de horno a tope (+-250º).

Las mejores piezas son los pescados en torno a los 500-600 gr. Podemos asar varios a la vez.




Cubrir el pez con sal gorda de hornear, dejando sin tapar cabeza y cola. El resto se recubre hasta hacer una buena capa, la cual se humedece ligeramente. No poner sal en el fondo de la bandeja. Golpear con una cuchara la costra de sal, comprobando que está dura y no se desmorona.




Cuando amarilleen los bordes de la sal es que el pescado está a punto. Para servir, dar un par de golpes a la cubierta de sal hasta romperla. Ésta se separará sin problemas. Retirar la piel, que debe salir entera. Se sirven las raciones de pescado sin espinas y poniendo cuidado en evitar la sal sobrante.




Podemos acompañar el plato con un poco de mahonesa al ajo o una vinagreta de aceite y limón o vinagre de Jerez.

Si queréis profundizar en el tema de la pesca desde embarcación fondeada podéis consultar varios artículos al respecto en pescaygastronomia.blogspot.com  / pesca fondo






domingo, 26 de junio de 2016

PESCA DESDE EMBARCACIÓN FONDEADA EN EL CANTÁBRICO (7)



EMBARCACIÓN FONDEADA (7): LA TÉCNICA

NÚMERO DE CAÑAS Y COLOCACIÓN A BORDO, CEBADO Y ENGODO, ADEMÁS DE OTROS DETALLES PARA PESCAR MÁS Y MEJOR.





CEBOS

      El tema de los cebos ya lo hemos comentado en otro capítulo. Lo único que puedo añadir es que el anzuelo debe estar bien cebado y el cebo que escojamos correctamente presentado. Cuando sale alguien a pescar conmigo y no es habitual en la tripulación, es en lo que más hincapié hago.

      Los gusanos deben quedar bien ensartados con la ayuda de las agujas. A veces, si hay más movimiento de la cuenta, no es tarea fácil pero merece la pena hacerlo bien.

     El calamar y la sardina hay que ir preparándolos conforme vayamos gastando. Tened siempre los pedazos y tiras cortados para tener solo que reponer.

UNA BANDEJA DE CEBADO DE  CONSTRUCCIÓN CASERA CON MATERIALES
DE FACIL ADQUISICIÓN AYUDA A PREPARAR Y CEBAR CÓMODAMENTE


     Retirad los restos de cebo y poned siempre nuevo, el anzuelo bien oculto en la carnada y sólo la punta asomando.

     A bordo no usamos más que excepcionalmente hilo de licra para asegurar los cebos blandos ya que no hay que lanzar fuerte como desde costa, lo que supone un estorbo menos.


     También es interesante calar un aparejo cebado con cualquier pez pequeño vivo de los que vamos pescando. Los mejores son los chicharros o los panchos, pero incluso una cabrilla o una faneca bien, bien viva, si no tenemos otra cosa, puede depararnos una gran sorpresa.
      A veces lo único pequeño para usarlo de cebo son las omnipresentes cabrillas, nos puede parecer que no sea un pez muy atractivo para los depredadores, nada más lejos de la realidad, pues dentones y congrios las persiguen, incluso haciendo la autopsia a más de un serrutxo han aparecido cabras en su buche.




¿SELECTIVOS O A LO QUE SALGA?

Como hemos visto, las posibles diferentes capturas son muchas, así como su tamaño. Lo habitual es intentar ser selectivo y concentrarnos sobre las especies que den más pelea, mayor tamaño y/o abundancia y también tengan mayor interés culinario.

Recomendamos centrar el esfuerzo en la chopa, breca, dorada y pargo. Las capturas de otras especies ocasionales también nos puedan dar muchas alegrías y complementar la pescada, En ocasiones, jureles, fanecas, sargos, panchos, etc., pueden convertir una jornada aburrida en un día muy divertido y productivo.


SUBIR POCO A POCO Y DEJAR TRABAJAR CAÑA Y FRENO FUNDAMENTAL


DISPOSICIÓN DE LAS CAÑAS A BORDO

     Utilizad plomos de menos a más peso según la posición de las cañas en el barco. Por ejemplo, si la corriente nos sale por la popa, las cañas más plomadas y con varios anzuelos serán las que estén más a proa. Las cañas con aparejo de brazola larga única, menos plomados, las lanzamos por la popa para ampliar el radio de acción.

     Pero para complicarnos la vida a veces la corriente tira al revés del viento, poniéndonos el barco a favor del mismo pero en contra del flujo de agua y encontrándonos así que la línea de las cañas de popa son arrastradas hacia la proa, por lo que tendremos que colocar las de más peso a popa.

     Otras veces, las menos en el Cantábrico, hay muy poca corriente y podemos usar plomos de igual peso en todas las cañas.

¿CAÑA EN LA MANO O EN EL CAÑERO?

     Podemos escoger usar una caña por pescador para estar muy atento a cualquier actividad en los anzuelos o bien usar el máximo número de cañas posibles y actuar sólo cuando la picada es clara.


CAÑA EN LA MANO Y CONTROLANDO LAS OTRAS CON EL RABILLO DEL OJO


Si usamos más de una caña podemos combinar el tipo de terminales, si la orografía del fondo nos lo permite. Por ejemplo, una caña con varios anzuelos pescando por encima del fondo y otra con un solo anzuelo y brazola larga pescando sobre el mismo.

     Es el mismo pescado el que nos va a marcar cómo actuar. Si vemos que nos limpian la carnada y no nos enteramos de las picadas es cuestión de tener una caña en ristre y a la menor actividad detectada intentar clavar.

Hay veces que es un ejército de pececitos los que nos limpian la carnada y no nos dejan pescar otra cosa, pero en otras ocasiones nos podemos llevar una buena sorpresa y, detrás de unos pequeños toques, hay una buena pieza, pasando de no clavar un pez con la caña en el cañero a tenerla en mano y empezar a sacar piezas de buen tamaño una tras otra.

Los peces tienen sus momentos y a veces se muestran muy desconfiados; empiezan por mordisquear aparentemente sin ganas los anzuelos pero al rato cambian de actitud y entran con decisión al cebo,  marcando las picadas claramente y clavándose solitos, con lo que tener varias cañas en el agua multiplica las capturas, provocando un frenesí a bordo.

HAY VECES QUE SOLO CONSEGUIMOS CLAVAR CAÑA EN MANO


       La observación es muy importante y hay que apuntar las lecciones que nos va dando el mar.¡¡Atentos!! En ocasiones son los aparejos con brazola larga y anzuelo pegado al fondo los que proporcionan las mayores capturas, sobre todo los días muy tranquilos, o en las horas centrales del día. Podemos pensar que no hay un solo pez, pero puede ser que aunque hayan sido atraídos por los cebos aún no estén activos y pasen de largo, ramoneando parsimoniosos y dispersos cerca del fondo. Es muy habitual que sean las cañas con este tipo de terminal las que primero pesquen.

     Sin embargo días con corriente, fondo removido, agua oscura, se puede dar que sólo pesquen los aparejos con anzuelos por encima del plomo, e incluso las buenas piezas las consigan los anzuelos superiores. Son días en los que incluso todas las cañas reciben picadas al unísono. Es como si atacaran en oleadas, alternando éstas con momentos de inactividad total. Esto es que los peces forman grupos numerosos y nadan deambulando de un sitio para otro ya que las condiciones del agua en la profundidad les obliga a este comportamiento.

     Un consejo: no vayamos a piñón fijo: lo que ayer funcionaba hoy puede que no…

¿CUÁNTAS CAÑAS USAR?

      Por tanto soy partidario de calar siempre en el inicio de la acción de pesca el mayor numero de aparejos y de distinto tipo. Con muchos anzuelos en el fondo se produce un efecto llamada, sembrando la zona con restos de cebo sobre todo por la acción de los peces pequeños, que serán los primeros en acudir.



Esto hace que debajo del barco se vaya acumulando pescado de mayor tamaño que irá entrando poco a poco a nuestros anzuelos. Según transcurra la jornada será cuestión de mantener o quitar cañas y de sustituir los diferentes tipos de aparejo por aquellos que obtienen los mejores resultados.

     Ah¡¡¡y cuando somos varios pescadores a bordo, recordad lo siguiente: “Caña en el cañero ayuda al compañero”. Las cañas, salvo cuando estamos en la acción de pesca, deben estar en su sitio: el tintero o cañero. Se evitan accidentes, líos y se ahorra espacio.

AMANECER-ANOCHECER… ¿CUÁL ES LA MEJOR HORA?

     Las mejores son las horas del amanecer y del anochecer y las peores son las horas centrales, cosa sabida.

Pero ¡ojo!, es un error si creéis que sólo se debe salir en estos momentos. Depende, como dirían en Galicia. Para hacer grandes pescas en la mar hay que acudir al pesquero sin apreturas ni prisas y meter horas para terminar concentrando el pescado debajo del barco.

Nos ha pasado algunas veces (por ser modestos) que hemos tenido varios barcos fondeados a pocos metros del nuestro realizando alguna que otra captura ocasionalmente y sin embargo nosotros a bordo no dar abasto. El secreto: haber estado en el pesquero mucho antes que los demás. ¡Cuántas veces nos dicen: pero qué pronto salís, si hasta que no baje la luz no hay nada que hacer!!!

EL ENGODO O MACIZO
1. m. Cebo que se echa al agua para atraer a los peces al lugar de pesca.
   
 Macizar o engodar es otro método de concentrar el pescado bajo nuestro barco.



     Aunque no es infalible, usar un engodo o macizo para atraer al pescado es claramente determinante. Nosotros lo utilizamos para todo tipo de presas y fondos. Ya sea casero o comercializado, el mejor es el triturado de salazón de sardina o anchoa porque es el más graso y oloroso. Hay que trabajarlo para que las espinas se rompan al máximo y conseguir así una pasta que se suelte en el fondo gradualmente.

     Pescando en aguas de cierta profundidad hay que usar cualquier ingenio para hacer que llegue al fondo. Probar diferentes métodos es fundamental, aunque hoy en día en las tiendas de pesca hay aparatos cebadores que cumplen la misión con relativa eficacia. Como cada pescador tiene su propia técnica y preferencia, no vamos a desvelar el método que usamos ya que es uno de los secretos mejor guardados a bordo…




         Y eso es todo por ahora. Seguiremos “atacando con diversos temas” que puedan resultar de interés...podeis sugerirnos temas entrando en comentarios....¡gracias!
        Agradecimiento especial a Alberto y Teo, habituales compañeros de pesca por colaborar activamente en el desarrollo de los diferentes capítulos de esta serie y por brindarse a posar para las fotos.
        
y si os mareais consultar http://pescaygastronomia.blogspot.com.es/2016/06/consejos-para-combatir-el-mareo-bordo.html