martes, 22 de octubre de 2019

EDITORIAL 4º ANIVERSARIO BLOG PESCAYGASTRONOMIA: CARTA A LAS PERSONAS VEGANAS Y PARA LOS QUE COCINAR EN CASA ES PECADO


COMER DE TODO, VARIADO Y DE PROXIMIDAD, ...Y... COCINAR EN CASA, ES SALUDABLE.



Cardo en salsa de almendras.


Estimadas PERSONAS VEGANAS:



Si una caña de pescar es un arma de asesinar peces, una huerta es un campo de concentración y exterminio de hortalizas.



En las casas de la mayoría de las familias de España hemos comido, comemos y comeremos de todo, ya que nos han educado en ello, y hoy en día, muchos intentamos hacer lo mismo con nuestros hijos con nuestro ejemplo, pero sin obligarles  a nada.

Seguimos nuestra dieta mediterránea, en donde entran los pescados, carnes, cereales, hortalizas y frutas por igual. Dieta más que demostrada como la mejor manera de comer sano, variado y equilibrado.


Encima, si podemos consumir productos de proximidad, mejor. Un respeto a nuestros granjeros y pescadores, que con gran esfuerzo dan vida a las zonas rurales y mantienen las artes pesqueras artesanales sin esquilmar los caladeros, dando ejemplo de sostenibilidad y amor a la naturaleza.


Sin ellos no hay futuro más allá de las grandes urbes alimentadas por la agricultura y pesca extensiva, en manos de grandes corporaciones, explotando ellos solos los recursos de la tierra y los océanos sin preocuparse por molestos pueblerinos, cazadores, pequeños agricultores y pescadores artesanales o aficionados que les hagan
competencia.

Estimadas PERSONAS CON PRISAS:



Por otra parte, esta sociedad moderna y urbanita de costumbres globalizadas, basada en la prisa, y que sustituye lo local por lo exótico, también nos está hurtando una forma de comer sana,.

Comida preparada y platos vulgares se consumen en nuestros hogares cada vez más. Muchos programas de cocina en la televisión y cada vez menos tiempo pasan las familias en la cocina. Cocineros y cocineras de salón, que tienen a la ensalada de bolsa y la pasta hervida con tomate frito de bote o las salchichas de paquete al microondas como platos estrella. Porque dicen no tener tiempo para ir a la compra o para cocinar y sin embargo se han visto todas las series de moda de la televisión de pago en sus 10 temporadas.

Pochas "viudas"

Revindicamos la cocina de casa como punto de encuentro, tanto para cocinar como para comer y dialogar en familia, con platos sanos y por supuesto con mucha verdura y legumbres.: Cocido de garbanzos, menestra de verduras, cardo en salsa de almendras, borraja con patatas, pencas de acelga rellenas, judías verdes guisadas, puchero de alubias rojas y piperras, patatas en salsa verde con arvejillas, cocido montañés, grelos hervidos, pochas con verdura, espinacas con piñones, etc, etc, no son inventos veganos, es lo que comíamos hasta hace bien poco. Y afortunadamente en muchos hogares aun se preparan y se siguen comiendo.

Menestra de verduras

Cocinando con mimo, dedicando el tiempo necesario a los pucheros y compartiendo sin prisas un simple potaje se puede alcanzar la felicidad.  Por cierto, con las cocinas tan equipadas de hoy en día, nadie necesita ser esclavo o esclava de la cocina...

NOTA: son ya 4 años escribiendo, cocinando, sacando fotos, recuperando recetas, compartiendo técnicas de pesca, que se han plasmado en unos 100 artículos, todo ello sin más ánimo  que tener un pasatiempo. Gracias por leernos de vez en cuando.


martes, 1 de octubre de 2019

EL VERRUGATO: PESCA E INTERÉS CULINARIO



El "Verrugato": Este pez es poco habitual en la cesta del pescador, y más raro aún de encontrar en las pescaderías o mercados, salvo ocasionalmente en algún puesto de venta de un puerto pesquero. Sin embargo, es muy apreciado por aquellos que lo conocen...





El verrugato o verruguete, también llamado berrueta o gurbi en el País Vasco, pertenece a la familia de los Esciénidos. Otros representantes de esta familia son el corvallo o corva y la corvina (antesa o andeja en el PaísVasco).

A diferencia de estos dos últimos, el verrugato presenta en la mandíbula inferior un pequeño barbillón, a modo de verruga, de donde toman su nombre.

Existen 2 especies presentes en el litoral cantábrico; el de fango y el de roca, aunque esta distinción no es muy precisa ya que ambos frecuentan fondos de arena.

El Umbrina cirrosa (verrugato de fango) es más costero, propio de grandes arenales y estuarios. El Umbrina canariensis (verrugato de roca), habita a más profundidad, tanto en fondos blandos como rocosos.



Verrugato de fango


Pescando a surf casting desde playas grandes con estuarios cercanos y sobre todo a la noche, el verrugato de fango puede ser ocasionalmente una importante captura ya que puede alcanzar tamaños considerables, hasta 1 metro de longitud. Lamentablemente es un pez muy poco abundante.

Pescando desde embarcación, de las dos especies la Umbrina canariensis o verrugato de roca suele ser la que se captura más frecuentemente y es a la que vamos a referirnos más específicamente a continuación.


El verrugato suele compartir pesquero con pargos, chopas y mojarras.

Descripción:

El verrugato de roca alcanza menor tamaño que su pariente costero, hasta 80 cm. cuando es adulto, pero su cuerpo es más rechoncho y alto.

Presenta un atractivo color pardo con reflejos metálicos bronceados.

Posee la boca en posición ligeramente inferior con el consabido barbillón en el mentón.

Tienen la capacidad de emitir sonidos como ronquidos al ser sacados del agua y descomprimirse la vejiga natatoria.

Hábitat:

Presente en formaciones rocosas abruptas y rodeadas de fondos blandos, se acerca durante la noche a fondos arenosos o de fango menos profundos.

El rango de profundidad a la que habita oscila entre los 20 y 300 metros.

Alimentación: 

Se alimenta preferentemente de invertebrados, pequeños crustáceos, moluscos y gusanos.

Suelen vomitar la comida al subirlos a bordo, ya que la vejiga natatoria hinchada les oprime el buche. De esta forma, hemos podido observar que, suelen tenerlo lleno de pequeños caracolillos, que ingieren enteros, crustáceos, sobre todo galateas y una variedad de gusanas y titas.



Suelen salir con la vejiga hinchada saliendo por la boca.


PESCA:

Se concentra en determinados puntos donde suele ser habitual en ciertas condiciones y temporada, no estando presente en todos los pesqueros.  

Cuando los hemos cobrado pescando desde costa han sido en horario nocturno y sobre fondos arenosos o fangosos de cierta profundidad, lanzando desde los espigones portuarios.

Forman pequeños bancos que nadan concentrándose en torno a un punto concreto, comportamiento muy similar al de las fanecas. De hecho, suelen estar asociados a fanecas grandes, siendo habitual pescarlos a la vez.


Si sacamos un ejemplar conviene calar de nuevo rápidamente ya que andan
en bandos y en unos pocos minutos podemos salvar la jornada.

Hemos podido comprobar que les gusta que haya corriente, la cual les vuelve activos. Las mejores pescas las hemos realizado con corrientes de fondo que incluso dificultaban la captura.

Suponemos que siendo un pez que consideramos de costumbres nocturnas, la corriente les saca de sus encueves y les mantiene nadando cerca del fondo durante el día.

La mejor estación del año es sin duda la primavera y principios del verano, siendo menos frecuente según va avanzando el otoño y desapareciendo de los pesqueros que frecuentamos en el invierno, posiblemente por emigrar en esta época a aguas más profundas.

Es muy raro capturarlo a menos de 60 metros de profundidad, por lo que hay que buscar zonas de piedra en torno a los 80 –100 metros para tener más posibilidades de encontrarlos. 




Los dobletes suelen ser habituales con este pez.


Aunque no es una captura frecuente, si los localizamos conviene insistir en ese pesquero ya que seguro repetiremos buenas pescas de verruguetes en diferentes ocasiones.

Lo capturamos pescando con la embarcación fondeada, con el típico aparejo para pescar a fondo con plomo terminal, de solo 2 gametas, pero más bien largas y bien separadas (60 cm) y del 0.45 ó 0.50 de diámetro.

Aunque no tiene dientes fuertes, éstos son muy abrasivos para la línea. A las profundidades a las que pescamos este pez, que encima suele subir girando sobre sí mismo y con el anzuelo bien tragado, con diámetros menores se pierde pescado por rotura y un diámetro menor no garantiza tener más picadas.





El peso medio de los ejemplares ronda el kilo, pero suele ser muy habitual subirlos de dos en dos, ya que es un pez de costumbres gregarias. Si conseguimos que se queden un rato bajo nuestra embarcación es muy posible que capturemos unos cuantos.

Para este fin, siempre que podemos, usamos cualquier método disponible para llevar pasta de cebado hasta el fondo.


Últimamente hemos empezado a usar el
cebador UFISHPRO con buenos resultados


Los cebos que mejor aceptan son los blandos y olorosos, calamar en tiras, puntillas o chopitos, sardina y anchoa en pedazos. Éstos, curiosamente, dan mejor resultado que los gusanos o las gambas que son su comida habitual.¿Quizá por qué las que usamos no son de la clase que ellos capturan? (aunque las gusanas de tubo, que tienen un fuerte olor a yodo, las aceptan bien).

Un dato interesante; si hemos pescado un ejemplar y ha vomitado lo que estaba comiendo (lo que suele ser habitual), estando estos restos aún aprovechables sirven para cebar con ellos rápidamente. La captura de un nuevo ejemplar es casi segura.





La picada es bastante sutil, hay que tener tranquilidad y dejar que trague el anzuelo. Entonces notaremos que se lleva la línea pero sin  tirones. Es cuando conviene clavar fuerte y recoger con brío pues si no tienden a enrocarse.

La oposición que opone a la izada no es brusca, nada con círculos y giros intentando separarse tercamente de la vertical, y como se le hincha la vejiga y abre la boca genera bastante resistencia.

En cuanto has sacado un par de ellos te familiarizas enseguida con su lucha y los reconoces tras la picada.

Por todo lo dicho, forma de picar y luchar, funcionan mejor los terminales largos y separados.

GASTRONOMÍA:

Hay pocas referencias a este pescado en los numerosos libros de cocina que hemos consultado. Tampoco hay apenas citas específicas sobre su valor culinario en internet, y se le suele asimilar a la corvina.

En la recopilación de recetas del famoso restaurante bilbaíno “El Amparo” de principios de siglo XX, lo consideran un pescado fino y aparecen recogidas dos formas de prepararlo; cocido en un caldo de verduras o asado al horno o a la parrilla, mechado con tocino y setas.



La carne del verrugato es blanca y brillante.

En el libro “La cocina vasca de los pescados y mariscos” (1985) del gastrónomo José Mª Busca Isusi, se dice de él que “tiene unas carnes muy finas, aunque no alcanzan la finura de las de la dorada” afirmando que “asado al horno resulta excelente".

Ya más en la actualidad, el popular cocinero Karlos Arguiñano en “Pescados y Mariscos” (2000) dice que “el verrugato es un pescado de carne deliciosa y muy sabrosa”, recomendando prepararlo asado al horno, a la sal o al papillote.

Para nosotros, tal como afirman los libros citados, sus carnes son muy finas, además de blancas y brillantes.

También consideramos hacerlo al horno como la mejor preparación para este pez, quedando jugoso y delicado, con un sabor particular a marisco.

VERRUGATO AL HORNO:

Preferimos asarlo entero, sin abrir, para que conserve toda su jugosidad.

Le damos un corte transversal detrás de la cabeza, sobre el cogote y a los dos lados, ya que es mucho más grueso que la zona de la cola. Así el calor penetra antes y se consigue el mismo punto de cocción en las dos partes. También nos vale este corte para comprobar si el pescado está hecho.

Para una pieza en torno a 1 kilo y 200 gramos y con horno fuerte, necesitaremos al menos 30 minutos. Es un pez al que le cuesta hacerse bien por dentro pues tiene en proporción un esqueleto muy robusto. Como es bastante jugoso, nos quedará siempre rico aunque nos pasemos un poco en el tiempo de horneado.





Con un fondo de patatas panadera y regado con un poco de sidra o vino blanco, en el momento en que ya ha empezado a hacerse, queda buenísimo.

Al sacarlo del horno podemos añadirle un poco de refrito de aceite y ajos para dejarlo reposar un par de minutos y así unirse al jugo que suelta, resultando una salsa ligada parecida a un pilpil.


jueves, 5 de septiembre de 2019

BONITO DEL NORTE MARINADO


El concepto "marinar" se suele aplicar a dos tratamientos diferentes de los pescados.


Bonito marinado con vinagreta de aceite, vino blanco y limón.

Tradicionalmente, marinar se llama a la acción de tratar las carnes o pescados en crudo con un líquido a base de vino, vinagre o limón al que se le pueden añadir diferentes especias y/o hierbas aromáticas. Un ejemplo serían los ceviches.

Aunque también nos podemos encontrar que se usa este término cuando sometemos al pescado a un proceso de deshidratación o secado por exposición a una mezcla de sal y azúcar, con o sin especias, con el objetivo de curarlo. Como se hace típicamente con el salmón o con la mojama de atún, por ejemplo.

Lo que vamos a hacer en esta ocasión es usar los dos tratamientos; primero curarlo a base de sal con azúcar y posteriormente marinarlo ligeramente con un cítrico.
También podemos usar diferentes tipos de sal. Por ejemplo, usando una sal ahumada aportaremos un ligero toque a humo.


Marinado con mezcla de sal ahumada

Esta preparación se puede hacer con cualquier otro pescado afín, aunque el bonito del norte o albacora, en nuestra opinión, consigue los resultados más sobresalientes.

Según el grosor de corte, y dependiendo del tiempo de curado al que sometamos al pescado, le podremos dar diferentes tratamientos culinarios (carpaccio, susi, tataki, etc). 




PREPARACIÓN:





1-Cortar un buen tronco de bonito y sacar los lomos. Quitar piel, espinas y las partes de musculatura oscura.

2-Mezclar sal marina gruesa y azúcar en proporciones iguales, si queremos curarlo con más tiempo de exposición a la salmuera podemos reducir la cantidad de azúcar a 1/3. Preparar cantidad suficiente para cubrir bien los lomos. Si sobra, lo podemos guardar para otra ocasión.

3-En un recipiente proporcional a la cantidad de pescado, cubrir el fondo con una capa de la mezcla de sal y azúcar, poner encima los lomos y cubrir con el resto. Veremos como se va formando la salmuera al deshidratarse. Tener en la nevera unas 6 horas como referencia. Si le damos más tiempo, tenderá a quedar más curado y por contra, con menos tiempo estará más crudo. Así podemos conseguir diferentes texturas. No por ello está peor o mejor, es cuestión de gustos.




4- Transcurrido este tiempo, sacar y lavar suavemente con agua, secar, envolver en film transparente y guardar en el frigorífico. Si no ha estado previamente congelado, congelar al menos 5 días.

5- Cortar en láminas y marinar con un poco de zumo de lima o limón y su piel rallada, pimienta molida y si se quiere un poco de soja (cuanto más delicado de sabor mejor, para así no enmascarar el gusto del bonito).

Posteriormente podemos acompañarlo con una vinagreta con verduras y huevo cocido, o encurtidos picaditos, o simplemente aliñarlo con un chorrito de aceite de oliva.

6- Si queremos dejarlo cortado para servir al momento, podemos conservarlo en aceite.



Bonito marinado con vinagreta de encurtidos

Nota: si alargamos el proceso de maceración y colocamos un peso encima de los lomos (p. ej. un tetrabrick), la carne perderá más agua y la firmeza y sabor cambiarán notablemente, pareciéndose más a una mojama. Preparando un par de lomos al mismo tiempo y sacándolos en diferentes momentos podemos probar la diferencia.

jueves, 8 de agosto de 2019

COMBINAR SALMOREJO Y PRODUCTOS DEL MAR




  ¡Qué frecuente es tener en casa unos tomates maduros, un poco de pan seco y unas latas de conservas de pescado!



La auténtica receta del salmorejo, una sencilla crema fría de tomate, es de origen cordobés y un ejemplo de la cocina mediterránea, mientras que las conservas de pescado y marisco son típicos productos del Atlántico y muy populares en todas las mesas. Nos ha parecido una buena idea combinar ambas cosas.

Receta salmorejo y truco para que no repita.

Lo habitual es añadirle por encima jamón, huevo cocido picado y un chorrito de aceite para darle brillo, pero nosotros le queremos dar un aire más marinero, así que os proponemos combinar el salmorejo con pescados y mariscos, ya sean en conserva o preparados por nosotros mismos.

Ingredientes:

- 6-8 Tomates bien maduros pelados. Se suele usar habitualmente el de pera, pero cualquier otra variedad de tomate bien maduro nos valdrá.

-Miga de pan seco (media barra).

-100 ml de aceite de oliva virgen.

-1 diente de ajo cocido (TRUCO: para que siente mejor a los estómagos delicados y esté más suave, primero damos al diente de ajo 1 minuto de hervor fuerte, desechamos el agua de esta primera cocción y ponemos agua nueva, tenemos el ajo cociendo otros 4 minutos).

-1 cucharada sopera de vinagre de Jerez (según los puristas el salmorejo no lleva vinagre)  y una pizca de sal.

Elaboración:




Triturar todo junto hasta que quede bien homogéneo y desaparezcan restos de semillas y grumos de miga. Una batidora potente de brazo nos vale perfectamente.

Si vemos que nos hemos pasado con la cantidad de miga de pan y queda demasiado espeso, podemos añadir un poco de agua fría.

Os brindamos algunas sugerencias, todas buenísimas, siendo un plato o aperitivo fresco y muy completo, excelente para abrir una comida en el verano.

Salmorejo con mejillones en escabeche o frescos abiertos al vapor.



Salmorejo con anchoas en salazón.




Salmorejo con sardinas, ya sean frescas y cocinadas o en conserva.




Salmorejo con bonito (melva, atún, caballa) desmigado, en aceite o en escabeche.




Salmorejo con marisco cocido.




Y por supuesto cualquier combinación que se os ocurra con todas esas latillas de conservas de pescado que podemos encontrar en cualquier despensa de nuestros hogares.

Cremas frías muy apetitosas también son los ajoblancos y mazamorras elaboradas con frutos secos, podeis consultar un artículo al respecto:
https://pescaygastronomia.blogspot.com/2018/08/cocina-de-verano-de-mazamorras-y-gildas.html



jueves, 1 de agosto de 2019

¿CÓMO HACER QUE EL BONITO GUSTE A TODO EL MUNDO?,RECETA DE BONITO REBOZADO CON TOMATE




BONITO REBOZADO CON TOMATE

Preparado de esta forma hasta a los que dicen que no les gusta el bonito les parece delicioso. La clásica disculpa de que “el bonito es seco” queda desmontada.




Es una de las mejores preparaciones para que la chavalería coma el bonito, ya que queda muy jugoso. Acompañado de una buena salsa de tomate casera, la combinación es perfecta. Tomate de huerta bien maduro y bonito de anzuelo, dos productos que alcanzan su zenit en el verano cantábrico.

Como en cualquier preparación, debemos tener cuidado de no pasarnos haciendo demasiado el pescado. La clave siempre es hacer que llegue suficiente calor al interior de las tajadas para que se hagan, pero sin secarse.

Tomate y bonito los haremos por separado y no los calentaremos juntos para evitar que se seque el pescado. Es una receta muy socorrida ya que el pescado lo puedes dejar frito previamente y cuando llega la hora de sentarse a la mesa, no tienes más que calentar el tomate y ponerlo por encima de las tajadas, que así se templarán lo suficiente, quedando listas para comer.





RECETA:



1-Cortar el bonito en lomos o en tajadas gruesas y sacar varios medallones. Limpiarlos de pellejos y espinas. Salar ligeramente y rebozarlos en huevo y harina. Conviene aplastar ligeramente los medallones.




2-Freir despacio y en abundante aceite de oliva. El aceite debe estar caliente pero sin apenas humear , ya que si no el pescado se hará demasiado. En cuanto veamos que el huevo va cuajando y tomando color daremos la vuelta a los medallones.




3-Acompañemos con la salsa de tomate casera calentada aparte.



Y listo. De esta sencilla manera, elaboramos un plato de temporada nutritivo y sabroso.
Los que digan que no les gusta el bonito es por que no lo han comido así.

Por supuesto tambien podemos poner otros túnidos y similares de esta forma, el sierra, el listado, la bacoreta, melva etc. os quedarán así fenomenal.


 Hasta otra.


domingo, 14 de julio de 2019

PECES VENENOSOS DEL CANTÁBRICO



Afortunadamente no tenemos mucha fauna marina peligrosa en el Cantábrico, aparte de algunas medusas y unos pocos peces que pueden provocar algún incidente entre los bañistas veraniegos o entre los pescadores aficionados. Sin embargo, alguno hay potencialmente mortal...



Pez araña pescado al curricán. Son tremendamente voraces y un peligro para el pescador.


Peces araña o salvarios (en euskera, saburdin, sabiron). Sin duda el peligro más habitual de las playas cantábricas junto con la resaca. Estos peces tienen la costumbre de esconderse en la arena dejando fuera los primeros radios de la aleta dorsal que cuentan con glándulas venenosas.

Tenemos presentes dos especies; la araña menor (Echiichthys vípera), que habita arenales a poca profundidad, y la araña o escorpión (Trachinus draco), de mayor tamaño y que suele habitar fondos arenosos o de grava a mayores profundidades.

Este último tiene cierto interés pesquero ya que a finales de la primavera suele formar nutridos bancos en aguas libres, abandonando el fondo para reproducirse. Es un pescado de carne tiesa y de poca espina, muy apto para sacarle los filetes.

Sin embargo, el más pequeño de los peces araña, a pesar de ser menos abundante, es el causante de la mayoría de las picaduras que se producen entre los bañistas veraniegos, ya que se entierra en la arena muy cerca de la orilla de playas y rías, sobre todo en los meses de verano. Hay veces que los socorristas tienen que izar la bandera roja ya que ocasionalmente en un día de gran actividad se pueden producir decenas de ataques en una playa concurrida. La única manera de evitarlos es bañarse con escarpines o sandalias de goma. 

En el caso de haber pescado alguno, hay que extremar las precauciones a la hora de soltarlo; siempre inmovilizarlos por la cabeza con unos alicates o ensartarlos con un tenedor. Una vez quitado el anzuelo, cortar de un solo tajo la cabeza y la aleta dorsal de púas negras. Ojo, porque incluso si nos pinchamos con algún ejemplar muerto, el veneno sigue actuando.




La picadura es muy dolorosa y si no se actúa rápido, el dolor y las molestias pueden incapacitar totalmente a una persona durante un buen rato.

En primer lugar, hay que limpiar la herida con suero salino y un antiséptico, como el agua oxigenada, para arrastrar restos de tejido y espinas que hayan podido quedar incrustadas.

Después hay que meter el pie o mano herida en agua cuanto más caliente mejor, ya que el calor inactiva parcialmente el veneno (he aquí la sabiduría popular, que recomendaba orinar sobre las picaduras).

Finalmente aplicar una pomada que contenga cortisona y un antiinflamatorio o anestésico local para mitigar la hinchazón y el dolor.

Antiguamente, cuando no había más que gasas y mercromina en los botiquines, los socorristas de las playas del País Vasco, después de lavar la herida con amoniaco, aplicaban sobre ésta un cuerno de cabra que, apretando absorbía el veneno. Después lo raspaban y lo dejaban preparado para el siguiente incauto bañista que se había metido al agua sin las consabidas sandalias cangrejeras. Yo mismo fui varias veces testigo del efecto casi mágico del cuerno de cabra, recuperando en instantes a las doloridas y mareadas víctimas de los salvarios.


Rascacios y Doradas capturados por una embarcación de pesca artesanal

-Cabrachos (kabrarocas): El Cabracho (Scorpaena scrofa), el Rascacio (Scorpaena porcus) y la Escórpora (Scorpaena notata) son las especies más comunes en el Cantábrico, pertenecientes a la familia de los escorpénidos.

Todos presentan espinas venenosas, sobre todo en el dorso y en la cabeza. Son excelentes pescados para su consumo, sobre todo el cabracho, que es el que alcanza el mayor tamaño. Se diferencia por tener los radios espinosos dorsales más largos (en euskera, espiluze) y una gran mancha negra en la mitad de esta aleta. Viven en fondos de piedra y escolleras, camuflados en las grietas o entre las algas y habitualmente pueblan las aguas costeras someras hasta algunas decenas de metros de profundidad, pero puedan descender a cotas mayores.

Son peces muy resistentes e incluso pueden sobrevivir mucho tiempo fuera del agua. Los ejemplares jóvenes pueden encontrarse en las charcas intermareales de zonas rocosas.



El Cabracho posee unas espinas dorsales muy largas.

Hay que tener cuidado al manipularlos ya que son un acorazado de espinas, y, aunque no todas sean venenosas, se te puede infectar la herida, ya que al ser espinas muy robustas pueden producir edemas.

No son tan venenosos como los peces araña y el pinchazo no es tan doloroso. El que suscribe ha sufrido un par de veces sus consecuencias; un poco de escozor e hinchazón local en la herida unido a un ligero mal cuerpo que se pasa bastante rápido. El tratamiento sería idéntico al comentado para la picadura del salvario.

Si pescando capturamos algún ejemplar, lo mejor para inmovilizarlo y quitarle el anzuelo es cogerlo de la mandíbula inferior cuando tienen la boca abierta.

Pastinaca: obsérvese el aguijón al inicio la cola


-Rayas con cola de látigo: Existen varias especies de rayas de la familia de los Dasiátidos llamados en general Chuchos o Pastinacas (en euskera, bastanga) y de los Miliobátidos: pez águila y pez obispo ( eusk: tramana), éstos últimos emparentados con las mantarayas.

Las más comunes son Dasyatis pastinaca y Myliobatis Aquila.

Todas ellas tienen una larga y fina cola en forma de látigo, en cuya base, insertos por la parte superior, poseen uno o varios aguijones, a modo de cuchillas dentadas y cubiertos de una especie de moco venenoso.

Aunque no son agresivas, el roce con la cola puede producir lesiones punzantes muy dolorosas y cortes graves, que se infectan muy fácilmente e incluso necrosan los tejidos heridos, por lo que además de limpiar bien la herida y sumergir ésta en agua bien caliente del mismo modo que con las picaduras de otros peces venenosos, convendría acudir pronto a un centro sanitario para ponerse la vacuna antitetánica e incluso un tratamiento antibiótico.

Como pasa con cualquier picadura, puede haber personas más alérgicas por lo que los síntomas se podrían potenciar complicando el cuadro clínico.

Constituyen una de las principales atracciones en los acuarios, como el de San Sebastián. Son muy listas y descaradas e interactúan con los buzos cuando les dan de comer, incluso robándoles los peces o calamares que sirven de alimento.


Raya águila recién pescada


Aunque son comestibles no tienen interés culinario.

Si pican en los aparejos deportivos son unos luchadores muy poderosos, tanto si se han pescado desde la costa como desde embarcación. Ofrecen una gran resistencia al levantarlas del fondo para posteriormente intentar escapar con largas carreras ya que son extraordinarios e incansables nadadores.

Viven sobre fondos blandos, alimentándose sobre todo de moluscos y crustáceos que trituran con su poderosa boca recubierta de placas óseas.

Les gusta penetrar en bahías y ensenadas abrigadas cerca de playas y estuarios. Pueden llegar a pesar más de 20 kilos y medir 2 metros de ancho.

Afortunadamente, ataques de rayas son rarísimos en el Cantábrico. Hay que tener en cuenta que las concurridas playas llenas de bañistas en el verano van a ahuyentarlas, pero cabría extremar las precauciones por la noche o en playas aisladas.

La recomendación es desplazarse, al entrar en el agua, arrastrando los pies en vez de dar pasos, ya que de esta forma se apartarían y evitaríamos pisarlas.




-Pez globo oceánico o Tamboril: Es el único de los representantes de la familia de los peces globo o tetraodóntidos que podemos encontrar en aguas del Cantábrico.

Se trata de un pez grisáceo y fusiforme de hasta 60 cm de largo, pero que cuando está en peligro se hincha como si fuera un globo.

Es un pez pelágico y habitualmente oceánico, aunque muy ocasionalmente se acerca a la costa, e incluso aparece varado en las playas durante la bajamar.

Lo mejor es no tocarlo por que tanto su piel como su carne son venenosas. Por si fuera poco, su boca en forma de pico es muy potente y de un mordisco te puede romper un dedo. Como todos los peces globo, su carne es tóxica y se le considera culpable de haber producido envenenamientos fatales al consumirlo.


Tamboril capturado pescando a la cacea junto chicharros y obladas.

Es un pez muy nadador y voraz que no duda en atacar los señuelos cuando estamos pescando a la cacea tras chicharros o lubinas.

Su presencia en la costa es muy rara. Las veces que lo hemos pescado han sido siempre a principios del otoño.

Tras la picada, te llevas una buena sorpresa ya que aparece de repente en superficie como si fuese un balón de playa. Al manipularlo, para quitarle el anzuelo, mejor hacerlo provistos de guantes y unos alicates. Tras un par de minutos se deshincha su panza y recobran su aspecto original, siendo el cuerpo más bien liso y sin escamas aparentes.




Así que, incauto bañista, nunca está de más protegerse un poco durante nuestra estancia en la playa y en el mar. Un día perfecto puede terminar con un susto propinado por estos "amigos"...