viernes, 9 de noviembre de 2018

MARMITAKO DE CALAMAR



Los guisos marineros de patatas con cualquier pescado son muy sabrosos. La combinación patatas y calamar es, en nuestra opinión, la mejor de todas. Especialmente recomendado este plato en otoño, cuando empiezan a entrar los calamares gordos y la patata está en su mejor momento.





 La patata, siendo medianamente buena, absorbe todo la esencia y el gusto del calamar. No se necesita utilizar ningún refuerzo de caldo para conseguir un plato pletórico de sabor.

Eso sí, siempre cuidando la elección del "material"; fundamental usar una variedad de patata para guisar y unos calamares muy frescos.

Las mejores patatas que podemos conseguir en España, para usarlas cocidas o en guisos, son sin duda las gallegas. También tienen mucha fama en el País Vasco, como consumidores patateros, las cultivadas en Álava y las del Valle de Losa en la provincia de Burgos.




En cuanto al calamar, ya sea “ojo grande” o no, la condición fundamental es su frescura. Huid de los que nos presentan aparentemente como frescos, siendo descongelados. Mirad siempre las etiquetas del pescado, ya que son obligatorias.

Cualquier traza de sabor u olor a conservantes, del mismo proceso de congelación y descongelación, o de la falta de frescura, lo absorberá la patata y convertirá un plato de lujo en uno mediocre, (o nefasto).

Para saber más sobre los distintos tipos de calamares podeis consultar el siguiente artículo anteriormente publicado: 
En este caso hemos usado un solo calamar de los gordos. Lo cortamos en cuadrados.


INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS...

4 PATATAS GRANDES
1 CEBOLLA ROJA Y OTRA BLANCA, MEDIANAS.
1 PIMIENTO VERDE 
CARNE DE 4 PIMIENTOS SECOS REMOJADOS O 4 CUCHARADITAS DE PULPA DE PIMIENTO ROJO DE BOTE (SI NO LO TENEMOS A MANO, PODEMOS USAR PIMENTÓN DULCE) .
4 CUHARADAS SOPERAS DE SALSA DE TOMATE. 
1 COPA de VINO BLANCO.
1 Kilo APROXIMADAMENTE DE CALAMARES FRESCOS.
AGUA Y SAL.

PREPARACIÓN:

La base para esta receta es empezar haciendo un buen fondo de cebolla y pimiento verde, bien pochados, que coja color doradito.


Dorar muy bien la cebolla, fundamental. El resto de los ingredientes, tenedlos preparados.



Añadir el calamar cortado en cuadrados y rehogarlo bien con la verdura. Añadir la copa de vino blanco y dejar cocer 5 minutos.


Guisar unos minutos el calamar con una copa de vino blanco antes de poner las patatas.



Incorporar las patatas, “triscadas” en pedazos no muy grandes y del mismo tamaño (que no cortadas), que crujan al corte, la carne de pimiento rojo y remover. Dar el punto de sal y cubrir con agua. En aguas duras, calizas, es conveniente usar agua mineral.


Poner las patatas con la carne de pimiento y remover bien con el resto de ingredientes.

Dependiendo de la patata, necesitaremos mantener la cocción 30 o 40 minutos (si se ve que se queda seco el guiso, añadir agua, hay algunas patatas que piden más líquido que otras).  



Cubrir las patatas con agua y dejar cocer a fuego medio unos 30 ´


Cuando la patata ya esté tierna ponemos la salsa de tomate, removemos y dejamos reposar unos minutos fuera del fuego antes de servir.


Finalmente, añadir el tomate y dejar reposar unos minutos antes de servir.



A TENER EN CUENTA PARA QUE SALGA UN PLATO DE 10:

- Para calcular el tamaño de la patata, fijaos que en una cucharada entren al menos 2 pedazos. Que no sean muy grandes, así se hacen antes y cogen mejor el sabor del guiso. Procurad que sean aproximadamente del mismo tamaño. Es importante para que se hagan todos por igual.

-El tomate, ponedlo siempre al final pues si no la patata se endurece.

-Hay que cuidar no salar demasiado los calamares ya que éstos de por sí son salados. 

Pero qué buenos son los platos de cuchara.
BUEN PROVECHO 


sábado, 3 de noviembre de 2018

PESCA DESDE EMBARCACIÓN FONDEADA CON CEBADOR


Estamos a mediados de otoño, por lo tanto en plena temporada para pescar a fondo.Teníamos muchas ganas de ello ya que, desde antes del verano, no hemos visitado los pesqueros cercanos; hemos estado muy ocupados con la campaña de túnidos y con el curricán costero. Volvemos a la pesca de fondo con un aliciente especial: Probar un nuevo juguete, el cebador UFISHPRO.




Para nosotros, el cebado bajo la embarcación en la pesca a fondo es fundamental, concentrando y atrayendo pesca incluso cuando hay muy poca actividad. No es infalible, pues hay días de esos en los que parece que en el mar solo hay agua, pero multiplica exponencialmente las picadas que reciben nuestros aparejos. Ya lo hemos comentado en otros artículos del blog: https://pescaygastronomia.blogspot.com/2016/06/pesca-desde-embarcacion-fondeada-en-el.html

Usamos diferentes métodos para llevar el macizo al fondo, más o menos eficaces a tenor de los resultados que solemos conseguir. Aunque todos tienen sus pros y contras. Así, nos despertaba mucha curiosidad ver cómo iba a responder en esta ocasión el cebador, que para tal efecto, habíamos adquirido.

Las informaciones sobre la abundancia de pescado en los pesqueros habituales no eran muy halagüeñas, más allá de que en los fondos arenosos se estaban dando últimamente bien las brecas y chipirones, cosa que ya habíamos comprobado días atrás.

Decidimos por tanto visitar una piedra que nos suele dar buenos resultados y poco frecuentada, ya que el fondo es complicado con escalones y bastantes enganches. Ya la habíamos probado recientemente un par de veces pero practicando el slow jigging (con escasos resultados, todo hay que decirlo).




El cebador UFISHPRO es muy sencillo de preparar. Lo primero es meter unos plomos en el embolo que empuja el macizo. En la base se puede soltar una tapa y añadir más peso, pero nosotros optamos por atar un fusible con pita del 0,60 y media braza de largo (el aparato ya viene preparado para ello), y colgar un plomo de medio kilo.

La profundidad a la que íbamos a pescar era de 65 metros y con posibilidad de enganches, así que de esta forma pretendíamos conseguir que el cebador profundizara más rápidamente, previniendo la posibilidad de perderlo al quedar atrapado en alguna roca,  levantándolo un par de metros una vez el plomo tocase fondo.

La operación de cargar la pasta de pescado es limpia y sencilla. La boca del cebador es amplia y posee gran capacidad. Además, la rejilla se puede cerrar para evitar los derrames y ensuciarlo todo mientras lo llenamos. Eso si, hay que acordarse de volver a abrirla antes de sumergirlo... Nosotros el día que lo estrenamos realizamos varias cargas siempre a media capacidad para que el balde de macizo nos durara todo el día.




Aunque las aberturas del cebador son lo suficientemente grandes para permitir salir la pasta sin obturarse, en este caso usamos una preparada industrialmente con sardina y anchoa. Decidimos pasar un par de veces la batidora para triturar los restos de cabezas y espinas de pescado que siempre quedan y pueden acumularse, cegando la rejilla.

Cebamos varias veces y durante toda la jornada; unas con la pasta sola para conseguir un cebado rápido y en extensión y otras añadiendo arena, pan rallado o arroz para conseguir que el macizo caiga al fondo y se mantenga más tiempo bajo la embarcación.

Como conclusión, el cebado fue muy satisfactorio con la pasta sola ya que apenas quedaron restos cuando fuimos a volver a cargar. Sin embargo, el añadir pan rallado no fue buena idea ya que la pasta se apelmaza y no sale con facilidad. Añadir arena funciona en el plano del cebado pero tampoco es buena solución pues dificulta abrir y cerrar la tapa al incrustarse y ensuciar la rosca. Por último, también funcionó estupendamente añadir arroz; de esta forma vimos que la salida del macizo se ralentiza, pero sin obturarse ni apelmazarse, ya que se necesitó más tiempo, para que el cebador se vaciara, que con pasta sola, pudiendo espaciar así más las cargas.



Samuel, el fabricante y diseñador del aparato nos había recomendado añadir trigo, pero usamos el arroz, que es lo que teníamos por casa.

Montamos el cebador en una caña provista de un veterano carrete de curri que ya ha prestado mil servicios a bordo y que tiene la suficiente fuerza y línea resistente para subir y bajar el cebador con facilidad.

Por una parte, la caña, al ser flexible, potencia el balance del conjunto plomo + cebador para facilitar la dispersión del contenido y el carrete permite no tener que andar con rollos de cuerda y líos en la cubierta. Es como si tuviéramos una caña más pescando, sin más engorro. No entorpeció en ningún momento la acción del resto de las cañas.


Montamos el cebador en una caña de curri a modo grúa.

Al principio lo colocamos en una banda de la embarcación aunque finalmente lo centramos en la popa, que es donde más tiempo estuvo. La ausencia de corriente facilitaba operar sin problemas pero por otra parte no favorecía en absoluto la dispersión del macizo. Siempre hemos comprobado que la presencia de algo de corriente es positiva para la pesca a fondo cuando nos ayudamos del cebado.




Ante estas condiciones, calma chicha y ausencia de corriente, solo cabía otra cosa y era esperar y confiar en la acción del cebado.

Nada más llegar al pesquero, a eso de la una del mediodía, apenas un par de cabrillas atacaron nuestros cebos, pero tras un par de horas cebando y encarnando los anzuelos empezamos a tener presencia de pez pequeño que nos limpiaba habilidosamente los pedazos de sardina que poníamos en el anzuelo.


Montamos las cañas para los calamares, en el centro entre las dos
cañas con aparejos de fondo y el cebador a popa.

Así que, aunque era mediodía y el solazo estaba en todo lo alto, decidimos sacar un par de cañas para tentar los calamares que pudieran ser atraídos por el olor del salazón y los peces de pasto. Fue una decisión acertada pues a los pocos minutos tuvimos picada en las dos cañas a la vez; salieron dos buenos tubos (Loligo forbesii).


El "capi" Teo controlando la banda de babor.
Alguna faneca salio bastante hermosa

A la par empezamos a sacar en el resto de cañas peces pequeños, algunos chicharros negros, cabrillas y fanecas, pero los grandes calamares desaparecieron, aunque estábamos convencidos que andarían por allí tras los peces que atraíamos con el cebado.






La cosa se fue animando, trascurriendo la tarde con algunos peces de más calidad,  varias chopas y una mojarra, hasta que el “capi” Teo, informó: “ojo, que son las cinco, la hora del pargo”. Y así fue. Salió un bonito ejemplar justo a esa hora, lo que nos animó a meter más macizo en el cebador, esta vez con arroz.





Con la caída del sol tuvimos varias picadas de calamares, aunque solo pudimos subir otros dos ya que varios se escaparon e incluso uno nos rompió el terminal llevándose el pajarito. ¿Como tendría que ser el ejemplar teniendo en cuenta el tamaño de los que ya habíamos sacado?.


Aun estaba por llegar la sorpresa final.

Entre los 4 calamares que sacamos pesaron 8 kilos. Pero la sorpresa vino al final, cuando estábamos para irnos; a la última caña por recoger que teníamos calada junto al cebador entró un abadejo de los gordos.



Es de reseñar cómo los calamares también atacaron los anzuelos en los que picaban los peces pequeños, lo que nos provoco más de un lío, ya que eran grandes ejemplares y fueron capaces de llevarse los aparejos en el fondo unos contra otros al intentar comerse los peces prendidos en los anzuelos, esto está claro que es gracias a la atracción que genera el cebador. La próxima vez les esperaremos más preparados.


Los calamares atacaron los peces pequeños que picaban a los anzuelos,
dándoles buenos bocados y arrastrando los aparejos.

En resumen, una jornada que en principio nos parecía que no iba a deparar nada interesante, gracias a la paciencia de los pescadores y al trabajo del cebador se transformó en un día para recordar gracias a la calidad de las capturas.





Como cualidades a destacar de nuestra primera experiencia con este cebador están la facilidad de manejo, la limpieza y la eficiencia. Otro de los puntos claramente fuertes del cebador UFISHPRO es su gran capacidad de carga, lo que permite hacer cebados masivos en un momento determinado, no obstante en esta ocasión, esta capacidad no la hemos valorado tanto ya que preferimos realizar numerosas operaciones de cebado durante toda la jornada, como ya hemos comentado, ésto apoyado sobre todo por la comodidad de la operación de llenado, una de sus  principales cualidades. Con lo cual no da trabajo en exceso repetir las bajadas y subidas tantas veces como se crea conveniente, pero tal vez, y por poner un pero, las dimensiones del aparato para dotarle de gran capacidad de carga penalicen la resistencia que opone al bajarlo y subirlo, sobre todo a profundidades como a la que estuvimos pescando o mayores.






Hemos probado cantidad de inventos a bordo; profundizadores, excitadores, señuelos "infalibles", etc., y muchos de ellos los hemos desechado, pero está claro que este chisme se queda a bordo con la intención de sacarle más partido aún, y aprender a usarlo con más efectividad y en más escenarios de pesca. Sobre todo el tipo de pasta y el punto que le debemos darle para ser más eficaz es un tema que hay que estudiar aun más a fondo.

Para conocer más sobre los tipos de calamares podeis consultar otro artículo del blog:
https://pescaygastronomia.blogspot.com/2018/02/chipiron-o-calamar-criterios-para.html


viernes, 5 de octubre de 2018

PESCAR BRECAS A LA DERIVA


  La breca, ya sea a embarcación fondeada o a la deriva, es una de las presas típicas del otoño.  Para nosotros hacerlo a la deriva es una pesca de las más relajantes y divertidas que conocemos y, por lo tanto, nuestra favorita para andar tras los bandos de brecas.




La breca o pagel (Pagellus erythrinus), es un pez muy bonito de pescar. Como no suele alcanzar grandes dimensiones, ni tiene fuertes dientes, podemos emplear aparejos y equipos finos, lo que unido a que es un pez muy luchador, con carreras y continuos intentos de tirar para el fondo cuando los subimos, hace que su pesca sea muy entretenida.



Días claros, tranquilos y con ligera deriva son los mejores.


Los mejores días suelen ser los claros y tranquilos, aunque como con todos los peces, los mejores momentos se suelen dar al amanecer y al anochecer. La breca suele tener también otro momento de buena actividad al mediodía, cuando el sol está en lo más alto, especialmente con los días despejados. Podemos decir que es un pez al que le gusta la luz y raramente está activo por la noche.





Cuando es joven suele formar pequeñas bandadas, pero los ejemplares más grandes, aunque frecuentan los mismos lugares, suelen ser más solitarios. Puede alcanzar excepcionalmente los 3 kilos de peso, aunque los más abundantes son los ejemplares en torno al cuarto kilo.

TÉCNICA:  Las brecas son peces a los que claramente les llaman la atención los cebos en ligero movimiento. Al alimentarse sobre el fondo y gustarles los sustratos blandos, sobre todo los arenosos, la misma acción del plomo arando el fondo les atrae. Por lo tanto, practicaremos esta modalidad arrastrando los aparejos sobre fondos arenosos o fangosos.

No suele hacer falta tener la caña en la mano para advertir las picadas, ya que de esta forma la breca suele morder el anzuelo con decisión.

 Aprovecharemos la deriva de la embarcación, ya sea producida por la corriente o el viento. Si la embarcación corre demasiado, los aparejos irán demasiado rápido o incluso se levantarán del fondo, por lo que apenas tendremos picadas. Si esto ocurre podemos probar con el ancla de capa o fondear en nuestros puntos favoritos. Si la corriente o el viento arrecia, podemos probar una técnica muy sencilla y que funciona muy bien; dejaremos abiertos los frenos de los carretes de una forma que aguanten los tirones producidos por la deriva y suelten línea lentamente de vez en cuando. Las picadas o los enroques se notarán muy bien ya que la chicharra del freno nos lo cantará al empezar a salir línea más rápidamente.




 De cualquier forma, es una técnica muy fructífera ya que atrae al pescado aun cuando esté reacio a picar. Tienes la ventaja añadida de que puedes probar diferentes sitios durante una jornada de pesca sin el engorro de sacar y tirar el ancla. De esta forma puedes localizar los bancos de brecas que, aunque siempre tienen sus zonas preferidas, por la presencia de alguna piedra, sustratos más ricos en comida, taludes, etc, andan deambulando pegadas al fondo en busca de presas. Habitualmente con este sistema al pasar por la zona donde andan se suelen producir bastantes picadas múltiples.






Se suelen mover por la misma zona pero desplazándose a diferentes profundidades. Hay días que se acercan mucho a la costa visitando aguas someras. Incluso se pueden capturar desde las playas o escolleras practicando el surf casting. En ocasiones, bajan a las zonas más profundas de los arenales sobre todo si hay mar de fondo. Derivando con la embarcación podemos recorrer todo el pesquero, seleccionando recorridos a sondas diferentes, aumentando así las probabilidades de encontrarlos. 

TÉCNICA: Cuando hay demasiada deriva conviene dejar los frenos de los carretes medio flojos. (Nota: subir el sonido y atentos que hay picada)



Dió una buena picada.



HÁBITAT:
Las podemos buscar tanto en aguas someras en la zona donde las playas costeras empiezan a ganar fondo, como en aguas mas abiertas en zonas de playas sumergidas hasta los 60 metros o más de profundidad.





Los ejemplares más grandes suelen merodear por las zonas cercanas a piedras rodeadas por fondos blandos o por los límites de extensiones de fondos rocosos. Si vemos que por la acción de la mar de fondo ha entrado alga en el pesquero, ya podemos recoger y dedicarnos a otra cosa.




CEBOS:
La breca se alimenta de los pequeños invertebrados del fondo, especialmente los gusanos políquetos y pequeños crustáceos. Los ejemplares de mayor talla también atacan a los pequeños chipirones y moluscos que puedan encontrar. Al no tener una potente dentadura, los mejores cebos son los blandos.


Un poco de arena en la bandeja de cebado nos ayudará
a manipular y encarnar las gusanas.


Podemos utilizar por lo tanto una variada oferta de carnadas; gusanas de todos los tipos, camarones, gambas, pequeños cangrejos de arena, ermitaños, tiras de calamar, puntillas, etc. Todos van a ser atacados por las brecas, pero lo que mejor funciona a la deriva son las gusanas y los pequeños crustáceos. El resto de cebos los dejaremos para cuando pesquemos fondeados.

Gusanas:
Todas las gusanas son efectivas. No hace falta recurrir a los ejemplares o variedades más gordas ya que dan mejor resultado los gusanos más pequeños o en trozos. Entre los que se pueden conseguir  en nuestras rías las más abundantes son  la gusana verde (“ tubo”) y la arenícola (“coco”) junto con la gusana de fango (norte).




Menos abundante y complicada de recolectar es la gusana de arena (“hermentino”), largo y fino, con fuerte olor a yodo. Vive en las playas bajo las piedras enterradas y es el cebo con el que siempre hemos conseguido las mejores pescatas de brecas, ya sea desde costa o embarcación.




Aún más difíciles de conseguir son la gusana de agua y la de rosca. Afortunadamente, se puede encontrar de todo en las tiendas especializadas. De entre las gusanas importadas las que mejor van son el americano y la coreana roja.

Crustáceos:
Deben estar bien vivos. Los mejores son los camarones (kiskillas) y los cangrejillos (grillo de mar) insertados por la cola en el anzuelo y dejando el cuerpo libre.





APAREJOS:
 Plomo de bola corredizo o fijo de pera con fusible y terminal largo de monofilamento color blanco o gris claro de 0,30 ó 0,35 de diámetro (por lo general usamos el 0,30 pero a profundidades mayores o pescando cerca de piedras podemos aumentar el grosor del terminal) y de 70 – 80 cm de longitud con anzuelos finos del 1 ó 2 rectos y de patilla más bien larga, apropiados para cebar con gusanas.


En esta ocasión salieron ademas de brecas, varios salmonetes, golondros y alguna chopa.


ESPECIES: Además de las brecas, salmonetes, perlones, pargos y herreras son también atraídos por cebos que se muevan por el fondo potenciando sus ataques. Rayas, peces planos, sargos y aligotes también pueden atacar ocasionalmente nuestros cebos cuando hay poca deriva. Las chopas y doradas es muy raro que ataquen los cebos en movimiento.




Es curioso; a diferencia de la mayoría de pescados de nuestras costas, que se les llama en cada puerto de un nombre diferente, el pez que nos ocupa tiene asociados muy pocos nombres comunes o locales, siendo conocido en toda la costa española como breca o pagel. Sólo he encontrado otra denominación local, "lamote", en Gipuzkoa.


Garapello: Fotografia tomada en un mercado de Madrid


Existe otra especie muy parecida, con la que se puede confundir, de aguas más templadas, rara en el sur del Mediterráneo y el estrecho y más común en aguas africanas. Se trata del garapello o breca moruna (Pagellus belloti), más rojiza y con unas líneas longitudinales oscuras.





GASTRONOMÍA:
Es un buen pescado con carne firme y gusto fino, aunque poco graso, por lo que tenemos que cuidar no hacerlo demasiado. Como mejor está es a la plancha, abierto y con un refrito de ajos, guindilla y vinagre.

¡¡¡¡ BUENA PESCA Y QUE APROVECHE !!!!




martes, 2 de octubre de 2018

I JORNADAS DE MARCAJE A SPINNING EN BERMEO (VIZCAYA) / BERMEO TUNA TAGGING RACE 2018



Entre el 21 y 23 de septiembre se ha desarrollado la “BERMEO TUNA TAGGING RACE” en su primera edición. Este evento no es un campeonato de pesca de altura al uso de los que se organizan a lo largo de nuestra costa, tal como veréis a continuación.



La prueba consiste en pescar atunes (atún rojo o zimarrón) del mayor tamaño posible y soltarlos después de marcarlos con un sistema de sensores electrónicos. Estas jornadas han sido auspiciadas dentro de las actividades patrocinadas por BERMEO TUNA WORLD CAPITAL organismo donde está presente el sector privado, especialmente el conservero, y el Gobierno Vasco con AZTI al frente como motor del desarrollo científico y tecnológico en el mundo de la ciencia pesquera.

Reunión participantes y organización


Además, la modalidad de pesca elegida es el spinning. Podríamos decir que es una pesca “extrema”. Ya que el objetivo son los atunes más grandes, es obligado usar cañas y carretes aptos para estos peces, así que las cañas Race Point o Tenryu  y carretes Stella 18.000 fueron lo más utilizado. Esta modalidad de pesca permite combates relativamente cortos y por lo tanto dañar lo menos posible a los peces para garantizar su supervivencia al soltarlos. Por tal motivo los anzuelos triples están prohibidos y los señuelos deben montar obligatoriamente anzuelos simples, para así herir lo menos posible al animal y también permitir despescarlos con más facilidad.


Una de las embarcaciones participantes en pleno combate.

Las jornadas de pesca se desarrollaron durante el sábado 22 y la mañana del domingo 23 de septiembre. Participaron 9 embarcaciones más una lancha de apoyo de la organización con el jurado y los biólogos encargados del marcaje a bordo. Cada embarcación participante llevaba un equipo con varios pescadores. Aunque todas las embarcaciones han sido locales también han venido varios pescadores de otros puntos del estado ya que el evento ha trascendido más allá de nuestra comunidad.

 Cómo comentaba alguno de los participantes quizá el año que viene vemos inscribirse a equipos de pescadores extranjeros de alto nivel.

El momento de acercar el atún y ganchearlo es el más delicado.


A pesar de que el tiempo fue bastante bueno, lo que favorece que los bancos de túnidos suban a la superficie a comer y por lo tanto permite tentarles con los señuelos, los atunes estuvieron esquivos y poco activos. Afortunadamente a media mañana del sábado hubo un corto momento de gran actividad que permitió a casi todos los participantes clavar algún ejemplar e iniciar los combates. Las horas de espera y la paciencia de los diferentes equipos se vieron recompensadas. Los atunes eran de los gordos en torno a los 100 kilos por lo que los materiales empleados y la pericia de los participantes fueron bien puestos a prueba.

Momento del marcaje a cargo de los técnicos de AZTI


El tener que dominar a un atún de semejante tamaño, dañarlo lo menos posible y además esperar para poder marcarlo hizo que se produjeran varias roturas y fugas, pero finalmente se pudieron pescar varios ejemplares. Para poder marcarlos hay que conseguir ganchear el atún sin dañarlo, operación ciertamente dificultosa pues hay que hacerlo en la mandíbula inferior, donde se perjudica mínimamente al animal.


La delicada operación se realiza sin sacar del agua al atún.


  Los biólogos encargados de la tarea demostraron también su pericia consiguiendo, no sin riesgo, marcar 4 grandes ejemplares. Ya en puerto se mostraron encantados con lo que se había conseguido.

Los ganadores en plena acción.

El equipo ganador consiguió un ejemplar de 1,85 metros de largo y más de 100 kilos, un auténtico torpedo. A partir de ahora y hasta que alguien consiga batir esta marca ostentarán el “polo rojo” de campeón. 



La tripulación estaba formada por Ricardo y Alain Ortiz habituales pescadores de la zona con la incorporación de Alberto Gallego, conocido pescador aventurero y colaborador en revistas de pesca. Sin duda un gran equipo a batir en próximas ediciones.


Marca electrónica "POP UP"


Es interesante también destacar la parte científica. Para el marcaje se usaron marcas electrónicas. Son unos ingenios que incorporan un chip y un transmisor y se insertan gracias a un pequeño arpón. Esta operación se realiza en la segunda aleta dorsal. Aquí queda enganchado sólidamente entre las espinas que internamente configuran la aleta, el aparato está diseñado para que no moleste al pez en la natación y tampoco se suelte con los saltos y carreras que hacen los atunes al perseguir sus presas.

 Este aparatito irá registrando toda una serie de datos que gracias a ellos nos permitirán conocer mejor la vida de estos extraordinarios peces.

El atún marcado llevará consigo este dispositivo durante un año,
es fácil imaginar por que se necesitan peces grandes.

Estas marcas llamadas Pop Up llevan instalado en su interior diversos sensores:
- Sensores de luz y un reloj en hora UTC, con lo que con el orto y el ocaso se calcula la posición.
- Sensor de profundidad: Sirve para conocer las migraciones verticales en la columna de agua, es decir para saber cuando el pescado está a flote y cuando se sumerge, así conoceremos mejor sus hábitos.
- Sensores de temperatura y de salinidad que  también aportan otros datos complementarios.

Estas marcas se programan hasta un máximo de un año, después tienen un mecanismo de suelta y emergen a la superficie. Una vez a flote trasmiten los datos registrados a un Satélite Argos y llega la información a los científicos.
Los objetivos del marcado son conocer las migraciones, el crecimiento y la estructura del stock (cuantos peces hay y de que tallas), aunque para estos fines se utilizan también los marcajes tradicionales masivos (en una campaña realizada el año pasado en los caladeros de túnidos africanos se llegaron a marcar 47.000 ejemplares).

Así pues, en estas jornadas se pretenden aunar objetivos. Deporte y ciencia unidos en la búsqueda de un desarrollo pesquero sostenible. En  nuestra opinión este tipo de eventos que trascienden más allá de nuestro mundillo de pescadores, son muy interesantes pues dan a conocer y ponen en valor nuestro deporte a la población en general y a los responsables políticos en particular.

Organizadores y patrocinadores.


También fue muy interesante tanto para los participantes como para los que asistimos a alguna de las actividades poder contactar directamente con fabricantes de material de pesca que asistían como patrocinadores, es de destacar, entre otras, como empresas locales a AMEGARI fabricante de señuelos y UFISHPRO que diseña y comercializa unos cebadores innovadores.

Es de agradecer las facilidades que nos han dado los organizadores para la realización de este pequeño reportaje, en especial Iñigo Onandía, técnico de AZTI

No se debería de perder la oportunidad en próximas ediciones de dar más difusión y potenciar la presencia de más aficionados, tal vez organizando eventos paralelos alrededor de las jornadas, charlas abiertas, más expositores comerciales etc. Tanto para visibilizar a la sociedad la pesca deportiva como para potenciar un evento social entre aficionados a la pesca ya participen o no directamente en el campeonato.